YHEMLE: En contra de la doctrina.



  • Esta es la historia de un simple campesino llamado Yhemle, que ha vivido y sufrido la vida como cualquiera de nosotros.
    Oriundo de Lindos, no por ser la tierra de sus antepasados, sino más bien por una cuestión laboral que involucraba el oficio de su madre, Lewha, una trabajadora incansable en la construcción de árticulos con leña de tejo. También le fue conviviente vivir en una isla como Lindos a su padre, Yhemitius, ya que se dedicaba al control exhaustivo de las clases trabajadores, y que no abusaran de la extracción de materia prima, puesto al que fue recientemente ascendido después de décadas como leñador. Clase media/baja, pero de mucho esfuerzo. Trabajaban de día y de noche con el sueño de que su pequeño crío pudiera ser un noble guerrero, noble a sus ideales, a sus creencias, no al lacayo del Rey. Difícil panorama para una familia no luchadora, pero con el deseo latente de que, al menos, pudiera aprender el arte de dominar espadas y escudos para poder defenderse en este mundo hostil.
    Yhemle y su familia debieron mudarse a Banderbill por el ascenso de su padre, que abandonaba el hacha para ser supervisor de los trabajadores. Al mudarse, se enteró de lo que debía hacer en su nuevo empleo: el baneo masivo de todos aquellos que estuvieran inactivos durante la extracción. Lo cual le parecía exagerado e injusto para quienes querían ganarse el pan, pero debía acatar las órdenes si quería seguir alimentando a su familia..
    Yhemle se pasaba las tardes de su niñez explorando el bosque de Lobos que estaba al Este de la ciudad. Una tarde, escondido entre los árboles, esperaba poder propinarle un acertado golpe a su presa, pero cuando estaba a un instante de atacar, se sorprendió al ver qué lo esperaba tras el árbol: una preciosa muchacha de pelo rosa y orejas punteagudas. Sus ojos y su corazón se eclipsaron ante su presencia, y fue tal el impacto, que por arte de magia, comenzó a meditar...

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    Corrían las horas y los días, y siempre los encontraba a Yhemle y a Damme, su nueva amiga, explorando los bosques con el temor que se acostumbra. Una mañana lluviosa, como no tenían permiso para su habitual recorrido, se colaron por error en un portal que estaba cercano a la estatua Buda, que los dirigió repentinamente a un dungeon desconocido hasta entonces. Fue grata la sorpresa, ya que descubrieron que no era peligroso entrenar ahí, y pudieron compartir más de sus momentos que tanto disfrutaban.

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    Fueron pasando los niveles, y el crecimiento de ambos era totalmente impactante. Vagaban por los bosques en busca de nuevos desafíos.
    Damme, de raza Elfa al igual que sus padres, destacaba por el gran conocimiento en las artes mágicas, su habilidad innata de evadir golpes enemigos, así como también en su destreza con armas, por lo que la denominaban clériga. En cambio, Yhemle, de raza humana, disponía de la gran fortuna, para el deslumbramiento de propios y ajenos, de ser el primero de su arbol genealógico que adquiría conocimientos en la magia. A esta destreza, la complementaba con su capacidad para eludir y rechazar con su escudo los impactos, y cierto conocimiento del manejo de dagas, por lo que todos creían que sería un esforzado Bardo. A su vez, gracias al oficio de Lewha, había pasado varias tardes de su adolescencia intentando aprender a tocar el laúd, con el cual procuraba poder lograr la coordinación exacta para entonar una canción para dedicarle a su amada.

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    Desmedidas ordenanzas que llegaban directas del Rey, al cual se oponían tanto Damme como Yhemle, por su anticuada ideología, los llevó a tener que mudarse a la ciudad central de las Tierras del Sur en las cuales habitaban. Ullathorpe era su nuevo destino, el cual los albergaría por varias temporadas.
    Ambos eran catalogados como unos bándalos, criminales, ya que eran reacios a seguir las doctrina impuesta por el supuesto rey supremo de las tierras, por lo que su condición los limitaba a la hora de estar tranquilos en las afueras de la ciudad. Con la valentía como estandarte, se desplazaban por los alrededores de su nuevo hogar en busca de alimentos, y criaturas con las cuales poder entrenar.

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    Estaban destinados. Su amor se palpaba desde el helado Polo Norte hasta el rincón más recóndito de Nix. Los mares bailaban al compás de su amor cuando su barca se desplegaba por las aguas y el Sol se derretía con el calor que emanaban en cada encuentro de pasión.. Copaban los atardeceres en las playas, con fogatas y el mar como acompañantes.

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    Fue así como la lujuria hizo su trabajo, y la noticia que tanto esperaban, se hizo presente: Damme estaba lista para albergar en su vientre el fruto del amor. Yhemle emanaba felicidad al igual que su querida elfa, por lo que se complementaban en la búsqueda de nuevos víveres para el pequeño que venía en camino.
    Todo era alegría y euforia, hasta que el inoportunismo trajo desazón. En un habitual chequeo para saber cómo venía el embarazo, la experimentada y anciana hechicera que estaba al cargo, le hizo saber al par de enamorados que la salud de la hábil clériga se encontraba en peligro, por lo que no garantizaban que todo saliera bien. Fue así como Yhemle, de ideas revolucionarias para la época, emprendió viaje a la ciudad de Banderbille, aquella donde conoció a Damme. Luego de muchos días de súplicas y espera, pudo tenerlo cara a cara. Al verlo, le imploró al Rey que dejara interrumpir el embarazo, para que pudiera salvar la vida de su amada. El rechazo del mandamás fue instantáneo y le exclamó al bardo que se marchara enseguida antes de que los guardias se tiraran encima de él y lo pusieran tras las rejas. Lo tildó de criminal, una vez más, y le prohibió el regreso a la gran ciudad real.
    Yhemle masticaba bronca, aunque en el fondo sabía desde un principio lo en vano que era pedirle algo así al Rey, fiel a las creencias antiguas que se transmitieron por generaciones a lo largo de los milenios.
    Los meses pasaron lentos, tan lentos como se aprende la supervivencia a base de maderas y fogatas, la incertidumbre acaparaba el panorama y se agarraban de la esperanza como fuente de energía.
    El día llegó. Aunque no como alguna vez lo habían soñado, su pequeño Yemhaya estaba dando sus primeros respiros fuera del vientre. La desafortunada noticia no tardó en llegar. Luego de un parto muy costoso en el cual estuvo siempre en peligro la vida tanto de madre como de hijo, Damme recibía la noticia que debía estancarse y abandonar todo tipo de prácticas de guerra, tanto con armamento como con magia, porque su vida corría peligro ante cualquier hecho de adrenalina.
    La noticia impactó de manera determinante en Yhemle, que convivía con el temor de perder a la mujer de su vida. Y juró y perjuró que no iba a permitir que nada le pasara a su familia. Se organizó en contra del rey y sus ideales, convocaba y concienciaba a la gente de que eran libres de su pensar y su accionar, fomentaba el aprecio por el arma más importante que tiene un ser vivo: la libertad. Libertad para decidir sobre uno mismo, para pensar, para accionar, para amar. Despojarse de prejuicios, liberarse de todo aquello que tienen impuestos desde pequeños, abandonar esa ya oxidada doctrina impuesta, y disfrutar el arte de elegir.
    Una tarde de paseo, donde planeaban celebrar el nuevo nivel de Yemhaya con un sabroso picnic rico en frutas, jugos y legumbres, una pesadilla atormentó para siempre al joven de melena marrón. Estaban saliendo por el Norte de Ullathorpe, luciendo sus prendas y armamento más preciado que ameritaba la ocasión, cuando de repente, la orden que había orquestado el Rey, se ejecutó. Un gnomo de los más poderosos que habita en estos tiempos, un mercenario cuyo nombre no debería ser Geyco, sino más bien, Despiadado y mugroso billetín, se apareció ante ellos, y cuando los tuvo frente a frente, se esfumó con el viento y cambió su apariencia para tornarse invisible, por lo que el trío familiar lo perdió de vista. Yhemle y Yemhaya intentaron proteger a Damme, aunque con la mala fortuna de que fue en vano. Geyco, imploró la ayuda divina de un Elemental de Fuego, y éste se presentó en cuestión de un instante. Así fue como pudo entretener a Yhemle y Yemhaya, y propinó el siempre mortal conjuro Apocalípsis sobre la indefensa Damme que nada pudo hacer. Su apariencia se volvió fantasmal, su cuerpo se desplomó arrojando sus pertenencias, y su alma se catapultó al cielo a pesar de haber sido denominada como una criminal.

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    Su apariencia se le quedó grabada a fuego en la retina de sus ojos. Su nombre le retumbaba las paredes de su mente a cada segundo. La sangre le hervía por las venas. Juró vengar a su amada, destruyendo a la realeza y enfrentando a cuánto perteneciente al ejército real hiciera falta con tal de poder quedar cara a cara con su líder.
    Se dedicó pura y exclusivamente a fortalecerse en los bosques más sombríos, en la penumbra de los dungeons. Se trasladaba de Bandidos a Asesinos, pidiéndole consejos a éstos para aprender sus movimientos. Se esforzaba con el acotado conocimiento de magia que poseía, e intentaba mejorar su destreza con las dagas. Logró robarle una Daga +1 a un feroz asesino en un combate peleado y en el cual casi pierde su vida, pero se la arrebató previo a acribillarlo a sangre fría.
    Fue en una de esas noches, entre lamentos y vacíos, que se encontró con un Guardián de raza gnoma, el cual le recordó al cobarde asesino de Damme. Lo inmovilizó recitando "Är Prop s'uo" con el poco de maná que contenía, se acercó sigilosamente por el lado y empuñando la reciente daga le propinó una puñalada que logró acabar con la vida del insecto del rey. Sintió un fuerte escalofrío en su frente, pero se supo tranquilo. Sabía que ese era el camino que debía seguir. No era el que él anhelaba, pero la vida le jugó a sus espaldas y lo atacó a traición. Y estaba dispuesto a cobrar venganza.

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    Se dice que en ese momento, el Demonio invadió su alma y ennegreció su sangre, y su alma.
    Fue así como siguió fortaleciendo sus conocimientos con las dagas, y pasó incalculables horas informándose en la lectura del Atlas, y descubrió que cabía la posibilidad que había vivido un engaño toda su vida, y que él probablemente no fuera un bardo como creía, y sí un asesino, a eso se debía el poder portar el prestigioso Casco de Hierro completo en ocasiones pasadas.

    El calendario avanzaba, y se oía del boca a boca, por los pasillos de Ullathorpe, que Yhemle sufría las consecuencias del minutero de la vida, y que ya no era el mismo. Que su llama se estaba diluyendo con el paso del tiempo. El recuerdo del amor de su vida no lo fortalecía en su lucha, por lo menos en ese momento.. Que su cuerpo se arrastraba por las calles, que se pasaba las madrugadas enteras en la Taberna del pueblo, que malgastaba sus monedas de oro al Sureste de la ciudad con el apostador, y que ya no seguía captando jóvenes luchadores para oponerse al rey...

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    Pero, cuando menos se lo esperaban, su sed de venganza reflotó. Se hartó de que la gente esté sumisa a lo que digan "los de arriba". Se cansó del adoctrinamiento de lo que está bien y lo que está mal. Se refugió en su deseo eterno de la libertad. Se envalentonó al saberse que el Rey y sus consejeros no estaban en su mejor momento, donde muchos de sus soldados patrullan las calles sin las armas necesarias para presentar batalla. Aunque mantuvo cierta cautela porque también es consciente de que hay muchos fieles ciudadanos que representan ideales y que luchan por el honor de sus familias, y sabe que serán huesos duros de roer. Pero su ansiada búsqueda por la justicia, no sólo la suya personal por Damme, sino aquella que se encuentra de manera divina, lo catapultó a seguir peleando por lo que cree.

    Cuando a él le consultan acerca de la venta de su alma al diablo a cambio del poder de su daga, es reacio a afirmarlo. Porque cree que el Demonio no existe. Él no sigue órdenes de un ente maligno, sino que ese fue el relato que vendió la realeza durante cientos de años.. Y que su facción, la cual defiende con toda su entereza, no es más que un ejército de soldados liderados por un rebelde, que luchan por sus ideales de libertad, de oposición ante las mentiras que se han transmitido siglo por siglo desde el comienzo de la humanidad..

    En el último tiempo se lo ha visto intentando boicotear la seguridad del Castillo Real.

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    Como el reino entero sabe, la misma es impenetrable. Pero en su cabeza no dejan de dar vuelta dos nombres en particular.. el de su verdugo y quien lo ordenó... pero se sabe tranquilo... Los nombres de ambos están tallados en su Daga +4, y para la desgracia real, aún espera ansioso poder estrenar imaginando que llegue el turno de su juicio...

    Un sueño se repite cada vez que logra conciliar el sueño...
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    SÓLO UN DESEO...

    Continuará...

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    Hoy me desperté con ganas de intentar rolearla un poco y salió esto jaja. Les prometo que en mi cabeza sonaba mucho mejor que esto! jajaja y también le di 200 vueltas a cada cosa: pudo ser la historia de un asesino enamorado de un mago, y eran perseguidos por el rey que no permitía el amor entre hombres, también en un universo paralelo Geyco fue mi hijo y mataba a su mamá, pffff. Mil vueltas
    Intenté meter detalles un poco encapsulados que espero sean descubiertos al leerlo.
    Agradecimientos: chUko (Ingame) por ayudarme con los personajes en el juego. @Alan-Kamper (Foro) por ayudarme a solucionar mi problema para subir las fotos al post. ferchO (Ingame) que me recordó cómo se hacían las fogatas 😂



  • Sos un fenonemo, me encantó ese tramo de transformación que tuvo Yhemle! Sin dudas te pasaste! Qué alegría ver algo de rol, que haya gente que se anime y pueda explayarlo de esa manera.
    Muchas gracias!!


  • Concilio de las Sombras

    Me gustó mucho, supongo que uno de esos "detalles encapsulados" que decís que agregaste es el de "Se envalentonó al saberse que el Rey y sus consejeros no estaban en su mejor momento, donde muchos de sus soldados patrullan las calles sin las armas necesarias para presentar batalla."

    Un guiño al forobardo de la otra vez, espero la siguiente parte!



  • @Magnoo mejor que una novela del 13



  • @JeMor dijo en YHEMLE: En contra de la doctrina.:

    Sos un fenonemo, me encantó ese tramo de transformación que tuvo Yhemle! Sin dudas te pasaste! Qué alegría ver algo de rol, que haya gente que se anime y pueda explayarlo de esa manera.
    Muchas gracias!!

    Muchas gracias por las palabras 😁😁

    @Magnoo y nooooo. Más bien iba por el lado de que su papá es centinela porque tiene la misma cara de m.. que Yhemle 😂😂 o que salió semi mágico gracias al cierto conocimiento en magia de su madre carpintera de tejo 😂
    Gracias!!



  • @GERMU

    Muy bueno el relato, yo creo que uno de los detalles encapsulados venia por el lado de la petición hacia el rey para apoyar la interrupción del embarazo, la negativa del rey por sus reglas retrógradas..hace alusión a nuestra realidad y el debate sobre el aborto. Eso pensé.



  • @GOBLIN dijo en YHEMLE: En contra de la doctrina.:

    @GERMU

    Muy bueno el relato, yo creo que uno de los detalles encapsulados venia por el lado de la petición hacia el rey para apoyar la interrupción del embarazo, la negativa del rey por sus reglas retrógradas..hace alusión a nuestra realidad y el debate sobre el aborto. Eso pensé.

    Gracias!! Esa es otra, claro!


  • Game Master

    Gracias por habernos regalado un poco de rol que hace mucho no ve! Personalmente me encantó, hace un tiempo había hecho una historia con los mismos ideales sobre la legión (facción en la cual pertenezco) asique comparto. Super atrapante!
    Las fotos suman mucho también, te felicito


  • Concilio de las Sombras

    Buenísimo como se torno la historia, me encanta el detalle de las fotos.

    Seguila esta tremenda.



  • Muchísimas gracias @Mel @Darkiller por las palabras! Me alegro que les haya gustado..

    Ya estoy pensando la continuación je


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