El elfo encantado



  • Todo se definía en un simple movimiento, no habría nada más que hacer, estaba rendido el inocente. Hanselan, un simple druida elfo, tenía entre sus sabidurías el poder de domar animales. Aunque el esto lo sabía, nunca lo había puesto a prueba, no le gustaba eso de tener en su poder a otras pobres criaturas. Nunca supo aquel pequeño druida de apenas 24 años de edad, que en aquel Dungeon llamado Marabel, donde se encontraba entrenando hacía muchísimos años atrás, habría fuertes demonios capaces de liquidarlo con un simple golpe. Poco lucido se encontraba aquel día entrenando ante estos fuertes demonios que casi ni cuenta se dio que no solo tenía uno delante de sus narices, sino que también detrás suyo deseando atacarlo. Sus dos amigos pegaron un gran grito en coro ni bien avistaron el peligro en el cual su amigo estaba, no había escapatoria alguna para aquel pequeño druida que manteniendo su inocencia prefirió no arriesgarse a escapar. Sus amigos al ver esto decidieron correr en busca de ayuda hasta la principal pero lejana ciudad de Ullathorpe. Al volver esperaron ver rastros de aquel pequeño amigo, pero que lo dieron por perdido cuando su ropa se podría avistar ya desde lejos. Algunos comentan que se convirtió en uno de esos fuertes demonios, convertido por aquellos encantadores de los cuales el siempre hablaba, y que hoy puede ser visto junto a otros demonions por aquel Dungeon Marabel.

    ! Explicación: además de no estar del todo inspirado, la explicación racional para esto sería que el personaje principal utilizó mimetismo y por eso se comenta que se convirtió en uno de ellos.


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