El Viaje hacia Nueva Esperanza. [Fragmento II]



  • la mañana siguiente en la ciudad de los refugiados. _Luego del rescate del rey de nueva Esperanza Yenben, el grupo estaba un tanto preocupado respecto de la seguridad de la ciudad, si bien ellos habían podido burlar a los Ogros, estos aun estaban vivos y al acecho.
    Al despertar, todos fueron a ver al rey Yenben, lo encontraron en el centro de la ciudad discutiendo algo con otros dos hombres. Al llegar, se enteraron de que planeaba ir hasta cierto alijo escondido en los bosques, donde se encontraba la antigua armería de lo que había sido el gran reino del cual, ahora, solo quedaba esta pequeña comunidad.
    El grupo entero se ofreció para escoltar a Yenben en semejante tarea, pero algo pasaba con Marcus. El elfo comenzó a transpirar, mostraba signos de fiebre y apenas podía mantenerse en pie. Lo llevaron a una de las casas y lo dejaron allí, el rey lo examinó.
    Luego de un rato descubrieron que había sido maldecido por Magos Malvados, no se supo bien como había sucedido esto. Para alivio del grupo Yenben poseía cierta poción en el alijo capaz de ayudarlo, pero debían moverse rápido, pues al joven elfo solo le quedaban dos lunas de vida, si no se apuraban moriría.
    Comenzaron los preparativos para partir, el rey revisaba los mapas, los demas se pusieron a elaborar defensas para la comunidad mientras ellos no estaban, discutieron sobre que seria mejor. Brànnen argumentaba que seria provechoso crear barricadas, pero Lowen lo convenció de que eso tomaría mucho tiempo, tras cruzar unas palabras decidieron que Brànnen armara flechas y escudos para que los refugiados pudiesen aunque sea defenderse un poco mientras ellos no estaban.
    Cuando el guerrero estaba terminando su labor, en la cual no recibió ayuda de ninguno de sus compañeros, escucho decir a el Batidor que necesitaría que le fabricasen unas flechas para recuperar las que el había perdido en los combates anteriores, y lo miro a Brànnen, este transpirando le respondió con una mirada fiera y negando con la cabeza.
    Luego de haber terminado todos los preparativos, el grupo partió.
    Moviéndose todo lo rápido que les era posible, el grupo avanzaba por el bosque, siempre atento a cualquier cosa que pudiese ocurrir, y a la espera de un ataque de los Ogros. En un momento, Kyrim noto algo extraño en los árboles, todos poseían unas marcas como de golpes. El batidor examino el suelo de la zona y encontró huellas por doquier, eran de criaturas humanoides y algunas llevaban calzado y otras no.
    Atentos al nuevo descubrimiento, el grupo siguió su trayectoria, al llegar la noche y buscar un sitio donde descansar, la guerrera volvió a examinar los árboles en busca de esas marcas, al no encontrarlas supuso que el lugar era seguro.
    En el lugar, decidieron cenar, Yenben saco una extraña caja, de donde al abrirla comenzó a brotar comida suficiente para todos.
    Luego de cenar se prepararon para dormir.
    Los elfos se turnaron las rondas de guardia, aceptando que Yenben, Brànnen e Izhi debían ser los que mas necesitaban dormir, ya que eran humanos.
    La primera guardia se dio tranquila, sin nada mas que los sonidos de las criaturas del bosque. Pero durante la segunda algo ocurrió.
    Mientras que los humanos e Izhi dormían, unas criaturas se acercaron al campamento. Los centinelas pudieron detectarlas a justo a tiempo para despertar a Brànnen y al paladín Izhi justo antes de que los desconocidos llegasen a su encuentro.
    Las criaturas se mostraron hostiles, y brazos muy enérgicos, se movían de forma ágil y parecían tener una resistencia especial a los golpes, la batalla no tenia buena pinta. Pero, para el asombro de todos, Izhi descubrió que sus adversarios eran muertos vivientes. Aprovechando esta información, utilizo sus grandes habilidades como seguidor de Pelor para destruir a esas criaturas con solamente unas pocas palabras en un lenguaje que ninguno de sus compañeros conocía y con un leve movimiento de la mano. La victoria era suya.
    Al día siguiente, mientras continuaban su viaje, Yenben les contó historias sobre Nueva Esperanza y su gloria pasada, antaño, el reino fue conocido por sus Caballeros, poderosos como ningún otro a lomos de sus espadas, hábiles en el uso de la lanza de caballería, la espada larga y la ballesta. En su reino se celebraban grandes justas a las cuales muchos visitantes de otras naciones asistían. Nueva Esperanza tenía una ciudad vecina, el reino de Lindos, una comunidad élfica de las afueras del mar con la cual hacían muchos tratados de comercio, ya que los elfos les proporcionaban las armas y armaduras necesarias para que los caballeros pudiesen seguir con sus hazañas, y estos les daban a los elfos corceles con los cuales ellos solo habían soñado. La actual situación de Silveik es totalmente desconocida para los pocos supervivientes de Nueva Esperanza, pero en Yenben hay fe de que sus amigos aun se encuentren de pie, luchando contra las sombras.
    Esa misma tarde el grupo llego al alijo. Kyrim lo encontró y el rey lo abrió, el lugar era totalmente de piedra, todos bloques trabajados, era un largo pasillo donde a sus costados se encontraban lagos y muelles, . Al caminar un poco accionaron una de las primeras trampas, el piso se abrió, separando ambos lados del suelo por una fosa que no parecía tener fin.
    Con este nuevo inconveniente decidieron revisa los muellles y arboles quedado de su lado. Dos de ellas estaban totalmente golpeadas, en una no encontraron nada, en otra un alijo de espadas, tomaron algunas, y en la última encontraron un almacén de pociones totalmente desalojado y abandonado. Buscaron entre las estanterías la que ayudaría a su compañero, luego de un rato de búsqueda, la poción fue hallada por Krein, quien debió hacer grandes esfuerzos por no bebérsela, ya que su aroma era el más exquisito de los que el elfo había olido en su vida.
    Con la poción ya en su poder siguieron a través del Alijo. Para sortear la fosa, nuevamente las habilidades de Izhi, fueron un factor clave.
    Al final del recorrido hallaron una escalera que los llevaba a un nivel inferior, a un sector donde había tres puertas. Optaron por revisar la que poseían más cerca y la fortuna les sonrió. Allí estaban todos los escudos del reino de Nueva Esperanza. Tomaron cuanto les fue posible (y más) y salieron.
    Afuera los esperaba una sorpresa. Ya era de noche, y al salir encontraron a un grupo más grande de las criaturas que los habían atacado la noche anterior y Liches de guerra. Se libró una larga batalla, las cosas se vieron complicadas, pero al final pudieron vencer a sus oponentes sin sufrir bajas, aunque estos eran valerosas criaturas malignas.
    Luego del combate, advirtieron la necesidad de no descansar y en cambió correr a la aldea, el tiempo se le estaba acabando a Marcus.
    Para fortuna suya llegaron con el amanecer, Krein corrió al lecho del monje y llegó a tiempo para hacerle beber la poción.
    Una vez más habían ganado el agradecimiento de la ciudad y su admiración. Fueron invitados a quedarse hasta que estuvieran repuestos totalmente.
    En su estadía, Yenben les explico de forma muy detallada como llegar al reino de Lindos y todo lo que debían saber para poder llegar hasta sus murallas sin ser atacados por los guardias. Además les obsequio una de sus cajas de comida para el viaje.
    Con los cuerpos sanos y fuertes, el grupo partió a Lindos, con la esperanza de encontrar más respuestas allí.

    Segundo fragmento de mi historia; Espero que les halla gustado.._


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