Francis Hutcheson el albor de nuestra moral (An Inquiry into the Original…)



  • **Para distinguir una pequeña reseña de lo que abogare aquí, sera una especie de manifestación y culto a la obra de Francis Hutcheson en su ilustre trabajo "An Inquiry into the Original of Our Ideas of Beauty and Virtue", la cual describe puramente la acción moral moderna.

    An Inquiry into the Original of Our Ideas of Beauty and Virtue

    Hutcheston en la obra ya suscitada la cual se subdivide en una dualidad de tratados, el primero sienta sus bases sobre la belleza y el segundo el que posee mayor calidad interpretativa, en la moral, y el fin último que estima esta narración es establecer los fundamentos cognitivos de lo estético y ético.

    Ara comenzar a describir este tratado es menester afirmar que la estructura delas facultades del conocimiento estético como moral son símiles según nuestro autor, y consiste sustancialmente en lo siguiente: las ideas poseen su génesis en las percepciones del aparato intelectivo y son interceptadas como sensaciones por los sentidos. Para las divergentes sensaciones se estimulan sentidos diferentes; las percepciones acequiadas por estos e interpretadas por las facultades compositivas y recreativas que hay en nuestra mente, formulando así a través de máximas o definiciones su significante.

    En constatación con la estructura dispuesta, Hutcheson atañe en el saber estético su objeto, la belleza, esas finas y puras formas que hacen estremecer las cualidades sensoriales de los sujetos receptivos, y estas son consistentes en lo que aparentan de los objetos y en estas reflejan según nuestro ilustre una “forma interior” o “poder formador”. La belleza de los objetos o las cualidades es un imperativo o figura en que hay uniformidad en medio de la variedad, la cual normalmente es indiscernible en contexto simplista, sino que es foco de un sentido especial, el sentido de la belleza. De esta manera se produce una extensión hiperbólica de experiencia más allá del cerco de los cinco sentidos ordinarios. La belleza como dispositivo de inteligibilidad es uno de los “sentidos internos”, entre los que se incluye también el “buen oído” o el “sentido de la armonía”, esto aboga a que en cuanto a las percepciones, no se omiten cualidades en ellas, si no que el individuo al poseer un sentido infalible al interpretarlas, la subjetividad es un elemento fundamental, pero en sí mismo es en sí categorial que los objetos están investidos por su propio halo descriptivo.

    La teoría especial de la percepción enaltecida en el primer tratado de “An Inquiry into the Original of Our Ideas of Beauty and Virtue” cimenta la base material para engendrar un argumento que se asimila en el segundo,” la teoría del sentido moral”, que también es posesión de los sentidos internos, alboreando así una nueva imagen de experiencia sensible, en la cual los sentidos naturales sean efluvios del instrumento moral.

    Hutcheson fustigara con su moral, en la afamada obra que estamos vislumbrando An Inquiry into the Original of Our Ideas of Beauty and Virtue,” el amor a sí mismo” o “self-love”.

    Hutcheson delineara que los axiomas morales de los individuos no son apartados convencionales o periodizaciones categoriales, sino que se encuentran la naturaleza misma del ser: son las afecciones sociales y el sentido moral, por lo tanto estamos abordando a sentidos inherentes, que son sucesión de la lógica moderna de la época, el advenimiento del humanismo teológico que matizan las caracterizaciones sociales ético-políticas de la época. Por esto mismo ampara en esencia la filosofía los conceptos cristianos de “amor” como “piedad” para denominar las afecciones sociales. Sobre ello calificara tres elementos pero mejor oigámoslo en palabras del autor:

    “Un objeto que son las afecciones benevolentes, un sentido especial que es el sentido moral, y una fórmula analítica para distinguir la cualidad moral de las afecciones, según si estas se orientan o no a conseguir la mayor felicidad para el mayor número”.

    Aquí naturalmente está estableciendo el nucleó de su teoría moral, que es la posición de los apartados morales que envisten al individuo con cierta “voluntad de hacer”, como lo llamarían los antiguos griegos la “Eudemonia”, el fin que oriente hacia la felicidad.

    La teoría de la percepción expuesta y desarrollada con antelidad dispone que el individuo admite o deslinda las acciones a materializar, a través del sentido moral, el cual posee por objeto “ad intra” (desde adentro) las afecciones o disposiciones de aquellos manifiestan los actos, las cuales son pródigos o benefactores en que su causación tienda a la mayor felicidad para el mayor número de personas a través de esas acciones.

    Por esto último nuestro autor Francis Hutcheson dispondrá el siguiente argumento:

    “El amor es un deseo racional o voluntad, porque lleva consigo una consideración de los intereses de los otros. La felicidad de los otros que se pretende alcanzar por medio de las acciones morales es un bien natural consistente en último término en la virtud.”

    Para desglosar una especie de epilogo de este pequeño compendio, es sencillamente constatable la intención moral que posee el autor a la hora de general un libre albedrío una clara alusión al humanismo de la época, pero intrínsecamente hay algo mas según mi intención, un objeto oculto, arcano como las prosas de este autor en la penumbra de su recinto iluminado por el fulgor de su vela tan humeante como el rito de sus ideas. Una libertad que ya se estaba gestando un libertad iluminaria, enciclopédica. La libertad del deseo moral.

    Como notal al pie: Lo esboce oyendo a Debussy, así que si hay algún espamento o desborde intelectual es por eso jaja.**


Log in to reply