Los relatos participantes del Torneo



  • Aragoth

    ! Carta de un legionario a su alma perdida
    ! Sé que de nada servirá que escriba estas palabras en este momento, sabes perfectamente que ahora me encuentro solo en este mundo, que no me queda salida alguna y que ni el mismísimo demonio podría amparar mi oscura alma. Pero me encuentro en la necesidad de decirte algunas cosas que jamás podría haberte dicho en vida.
    Aun recuerdo con furia y dolor aquella noche fría y lluviosa en la que vos y yo enfrentamos a nuestro destino, jamás hubiéramos imaginado que estando en las proximidades de Ciudad Oscura seriamos emboscados por las tropas del rey de Banderbill no había manera de que eso ocurriera, recuerdo que seguimos el rastro del ejercito real durante semanas y por las noches atacábamos a los soldados que estaban de guardia, no fallábamos, no dejábamos sobrevivientes ni rastros, aquellas acciones habrán enojado a ese tirano rey que desesperadamente puso precio por nuestras cabezas y envió a sus tropas más leales a liquidarnos.
    Ya habíamos cumplido con nuestro objetivo: saquear las arcas de la iglesia de Nueva Esperanza y nos dirigíamos hacia Ciudad Oscura con el valioso botín que cambiaria el rumbo de esta guerra, ambos sabíamos que no lograríamos llegar allí navegando mar adentro porque nos aguardaría la poderosa armada en el muelle de la isla, por eso decidimos tomar el camino más largo adentrándonos en el bosque. Aquella noche estábamos agotados y decidimos acampar bajo las ruinas de una cabaña deshabitada y entonces ocurrió lo inesperado a la medianoche fuimos rodeados por paladines todos investían sus armaduras reales y blandían sus espadas y escudos, al instante nos dimos cuenta de que era nuestro fin sin embargo nunca dejaríamos de luchar, defenderíamos nuestro honor hasta la muerte. En batalla logramos asesinar a dos o tres de ellos aun así no era suficiente y de pronto fui alcanzado por un fuerte golpe en mi brazo que me derribo, tendido en el suelo ya estaba preparado para morir, y cuando el enemigo iba a dar el golpe final te interpusiste entre mi y su espada, me miraste a los ojos y me dijiste: “Corre” eso fue lo último que te oí decir. Con tu último aliento invocaste un poderoso hechizo que nunca antes había presenciado, una luz brillante cegó al enemigo dándome tiempo para huir, con mis últimas fuerzas logre llegar a Ciudad Oscura sin el botín y sin mi compañero.
    Con gran amargura recuerdo todavía aquel día en que te encontré eras apenas un niño al igual que yo eras huérfano y estabas solo en este vasto mundo, escuche tus gritos de furia cuando quisiste asesinar torpemente a los bandidos que habían saqueado tu hogar y matado a tus padres pero no tenias habilidades en el campo de batalla y ellos iban a matarte también, yo no iba a permitir que esos pestilentes bandidos protegidos por el rey mataran a un joven impetuoso y decidí intervenir ya que no eran rivales para mí y mis poderosos conjuros. Desde aquel momento fuiste mi aprendiz y yo te enseñe a combatir a defenderte te enseñe las artes oscuras que te llevaron a ser un poderoso legionario como yo.
    Luchamos en guerras juntos, matamos soldados del rey juntos, fuimos los más temidos de todas las tierras del sur, juntos fuimos compañeros y camaradas.
    Siempre creímos que el reinado de Banderbill debería llegar a su fin, recorrimos el mundo entero y solo observábamos miseria y hambre, saqueos por doquier, mendigos sin futuro que eran despreciados por los soldados, ellos solo los escupían y le tiraban su polvo al alejarse. Observamos la crueldad, la avaricia, el robo y el hurto, la pobreza mientras el rey y su ejército descansaban en palacios y festejaban con grandes banquetes. Siempre supimos que nuestro acero daría fin a todo esa codicia, por lo que vendimos nuestras almas al demonio, matábamos sin piedad pero todo fue en vano.
    Es por eso que en estos días en los que en las aldeas se celebran fiestas en honor a la amistad, una amistad vacía en la cual los más pobres son siervos de los más codiciosos y poderosos. Y como siempre vimos que esas actitudes destruirían las tierras del sur. Te escribí esta carta, y hoy estoy frente a tu tumba y te pido perdón por no estar con vos en donde quieras que estés ahora pero quiero decirte que me dirijo hacia Banderbill a matar al rey, iré solo a enfrentarme al poderoso ejército real. Mi alma ya no tiene salvación es negra y oscura, no habrá piedad, no habrá perdón una vez viví gracias a vos y hoy habrá muerte y desesperación en Banderbill, se oirán llantos y gritos, hare sonar mi laúd más fuerte que nunca, se escuchara por última vez mi grito de guerra y en tu honor enviare al infierno a ese tirano rey.
    Hoy finalmente pagare mi deuda y nos encontraremos en el lugar a donde van las almas perdidas.

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    ! Mi viejo amigo
    ! Hoy nuevamente estos dos chicos vuelven a juntarse para sus aventuras. Morgholis un enano joven y atento, nacido en las profundidades de las montañas Rokien y Tachio un elfo totalmente respetuoso y dedicado a la magia, nacido en los Bosques Eldemon. Estos dos amigos se reunieron en un pequeño pueblo donde casi solo habitaban humanos. Una vez allí se prepararon para dar comienzo a su nueva aventura. Muy enérgicos se marchaban hasta la salida de ese pequeño pueblo, aunque antes de salir un humano alto y con cara de pocos amigos les pregunto ¿A dónde se dirigen chicos? Ellos le contestaron: en busca de un mounstro místico dentro lejanas cuevas de este pueblo. El humano sonriente les contesto, ninguno volverá vivo de esas cuevas… Los 2 amigos se miraron detenidamente y repitieron las mismas palabras, puede que sea difícil volver, pero yo daría mi vida salvar a mi único amigo. Ambos muy decididos salieron en busca de ese mounstro místico. Atravesando infinitos bosques, noches tras noches, al fin pudieron llegar a las lejanas cuevas donde creían saber que se escondía este mounstro místico por unos libros antiguos. Es allí donde comenzaba su verdadera aventura, ambos muy unidos se adentraron dentro de la cueva con una gran valentía. Luchando con arañas gigante, infinitos esqueletos que no dejaban paso libre. En uno de esos momentos Morgholis le dice a Tachio -Algo muy poderoso o muchas riquezas nos deben aguardar al final, estos mounstros algo deben estar protegiendo. Tachio le contesta –Mantengámonos unidos hasta el final querido amigo. Luego de tantas batallas y adentrarse muy profundamente en la cueva llegan a un enorme lago dentro de ella. Ambos miran a sus alrededores y observan todo tipo de equipos de batallas cerca del agua. Juntos se acercaron a la orilla del lago y sorpresivamente se les aparece lo que tanto estaban buscando, ese enorme y tenebroso mounstro místico, nombrado por leyendas Kraken. Entraron en batalla con esta bestia, Morgholis con su hacha intenta cortarle los tentáculos mientras confía en su gran amigo y compañero, que con sus hechizos no le da oportunidad al Kraken para tocarlo, mientras luchaban Tachio no se dio cuenta de que una araña gigante a un seguía viva, esta lo ataca y lo deja sin ningún tipo de defensa. Morgholis viendo a su amigo en problemas corre inmediatamente en su ayuda, pero era en vano, el Kraken ya lo había capturado con sus enormes tentáculos. A Morgholis se le vinieron toda clases de imágenes a la cabeza de todo lo que había pasado con Tachio, todas sus aventuras y hazañas. Lo último que recordó fueron las palabras que le dijo a ese hombre en el pueblo “Puede que sea difícil volver, pero yo DARIA MI VIDA POR MI UNICO AMIGO” Morgholis furiosamente se lanza contra el Kraken gritando ¡¡SALVATE AMIGO!! Con su gran hacha logra que el kraken suelte a Tachio. Y aun así sigue gritando ¡¡Sálvate amigo, sálvate tú por favor!! Tachio orgullosamente no quiere hacerle caso pero Morgholis insiste con estas últimas palabras “Recuérdame amigo, siempre estaré a tu lado”. Tachio casi paralizado intenta huir, mirando una última vez a su amigo luchando por salvarle la vida.
    Y esta jóvenes es la historia de una verdadera amistad.
    -Abuelo Tachio que sucedió con tachio? Después de saberse de su aventura en las cuevas nada más se supo de él.
    -Abuelo, Por que lloras?
    Por nada contesta el abuelo. Mirando a un lado y sonriendo por que sabe que el espíritu de su amigo Morgholis sigue a su lado.
    ! FIN.

    Niandertales

    ! Miguel y su amistad con Clark”
    ! Un día en aquel bosque místico se encontraba Clark un chico moribundo que a falta de sus padres tuvo que tener una vivencia difícil. El día llego en la ciudad de Classton había un niño llamado Miguel que sus padres lo adoptaron cuando tenía 10 años sus padres lo llevaron al bosque místico y de repente el niño tiro la pelota por el medio del bosque, su padre le dijo que “no yo voy a traerla tu quédate le menciono al niño pero no le hizo caso, entonces miguel fue a buscar la pelota y cuando de repente se pierde en el bosque, y Clark el chico que vivía allí encontró la pelota del niño y la llevo al campamento donde en aquel entonces vivía el, miguel siguió buscando la Pelota y de repente se encontró con un campamento grande y espacioso. Cuando Clark llegaba de cortar leña para prender el fuego observa que había alguien en el campamento entonces agarro su cuchillo y se arrimo a mirar entonces observo que era un niño y el niño le pregunta: Señor no ha visto mi pelota le dijo miguel ?.
    Le respondió toma aquí tienes, y le dijo que andas haciendo por aquí niño y el niño respondió es que perdí mi pelota y estuve buscándola y me he perdido. Clark dijo bueno valla aquí tienes a caso no sabes el camino por donde viniste le dijo, el niño le respondió es que me perdí y no recuerdo el camino, Clark dijo bueno esta bien te llevare entonces, cuando iban por el camino, miguel le pregunta sabes que se celebra hoy le dijo, Clark no y nose que se celebra?. Le contesto hoy se celebra el día del amigo y es muy importante para 2 personas que tuvieron alguna vivencia juntos, por eso hoy te considero como mi amigo por que si no te hubiera encontrado me hubiese perdido y me allá pasado algo malo. Clark sorprendido le sonríe y le dice toma mi collar de la buena suerte que me dieron mis viejos antes de que mueran, y miguel le pregunto si no iban a volver y Clark le dijo que no que estaban en un lugar mejor, llegaron y entonces los padres ahí esperándolo preocupados le preguntaron como estas hijo le respondió bien mama con la ayuda de Clark pude volver bien con la pelota y aprendí a que no me tengo que ir lejos de mi padres, los padres le dijeron a Clark muchas gracias por traer a salvo a mi hijo , miguel le dijo ya te vas si le respondió Clark bueno toma mi moneda que me regalo mi abuelo antes de que mueran, consérvala y chau amigo nos vemos pronto.
    ! Por mas que tus amigos te Allan rechazado o te ignoraran no dejan de ser tus amigos aprovecha que la vida es corta y tienes mucho para recorrer”.

    Sayeesa

    ! Solo un momento más
    ! Muchos dirán que no existe amistad más grande que el de dos amigos que nacieron, vivieron, entrenaron y hasta lucharon juntos a lo largo de su vida, o tal vez el de un grupo de personas que se juntaban todos los días en la gran fuente de su ciudad natal, ullathorpe, para contar sus hazañas del día, compartir sus botines o contar anécdotas sobre sus aventuras vividas a lo largo de sus días, mientras celebran con grandes jarras de Ron y ríen sin parar, como si no hubiera un mañana y vivieran el hoy como muchos quisieran vivirlo.
    Estas son las amistades que cualquier persona quisiera tener, en la que uno no se sentiría solo jamás, sabiendo que siempre tiene alguien con quien apoyar su hombro en épocas de conflictos o malos momentos. Pero en mi longeva vida solo vi una relación de la cual me enorgullezco de hablar, sabiendo que conocí a Eras y Simón, se que el verdadero significado de la amistad existe y en su más puro sentido. Empezare por el principio
    Eras era un humilde hombre, vivía en la ciudad de nix junto a su familia, su padre era un famoso pescador conocido en todas las ciudades por su logro de atrapar al Ryng, el pez espada más grande pescado hasta ahora en las tierras del Sur, tenía un gran carácter y le gustaba presumir mucho sus grandes botines que conseguía día a día en el muelle de su ciudad y así poder traer la comida diariamente a su hogar, su madre, en cambio, era una mujer muy hermosa, en su cabello se lucían sus grandes trenzas color amarillo que combinadas con el Sol parecía que brillasen como una gran perla dorada, a ella le gustaba mucho hacer prendas y ganaba su dinero trabajando de sastre en un puesto de su pueblo.
    Ahora hablemos de Eras, era un joven de aproximadamente 17 años de edad, era un caso especial y su familia no entendía bien cuál era el problema de él, pero siempre estaba enfadado con todo el mundo, su familia buscaba complacerlo en cada momento con regalos, cumplían sus caprichos, pero a él nada le venía bien, no tenía amigos ni gente que lo quisiera, yo creo que era porque no lo conocían o nunca intentaron conocerlo, los jóvenes de su edad lo molestaban diariamente por su debilidad a la hora de pelear o sus pocas cualidades físicas ya que no sabía ni luchar correctamente, lanzar hechizos o usar habilmente un arco como la mayoría de sus compañeros.
    Eras enfadado con la propia vida decidió un día marcharse de su ciudad por cuenta propia, solo con un par de monedas de oro y una daga que era el único recuerdo de su abuelo, una de las pocas personas que lo comprendió y supo relacionarse con él.
    Al llegar la noche decidió acampar cerca de unas minas de hierro abandonadas al Este de su ciudad, no creo saber que era lo que Eras sentía en ese momento o que era lo que pensaba para dejar su refugio y la comodidad de su hogar para aventurarse en las desconocidas Tierras del Sur, pero lo que estoy seguro es que el sabia que algo iba a pasar, algo que iba a cambiar su vida.
    Al momento de dormir bajo las penumbrosas tinieblas de las minas apareció una enorme araña atrás de nuestro protagonista, Eras con las lagrimas en los ojos y con su cuerpo carcomido en la desesperación busca su daga como último recurso pero este resbala sobre una piedra y queda inconsciente por un largo rato.
    La familia al despertar al otro día y no ver al joven en su hogar decide comunicar al pueblo sobre su desaparición y comenzar una expedición de búsqueda, solo eran unas pocas personas las que buscaban a Eras, ya que como os había contado no era un miembro muy popular ni querido para su sociedad. Luego de horas de búsqueda el tabernero del pueblo le informa al padre que creyó escuchar algo en las minas abandonadas de Nix y deciden dirigirse allí.
    La sorpresa de todos fue enorme al encontrar a Eras con su daga ilesa en su mano y el cadáver de una araña gigante descomponiéndose en el suelo. Las personas no comprendían muy bien lo que había pasado y con Eras inconsciente decidieron llevarlo devuelta a Nix para que descansara y se recuperara de su golpe en la cabeza.
    Dos días después Eras se levanta y recordando lo que paso decidió ir devuelta a las abandonadas minas para poder entender lo que había ocurrido. Lentamente al llegar a la cueva con su daga en la mano y con las piernas temblando del miedo comienza a caminar hacia el lugar donde había ocurrido el hecho.
    Al llegar allí escucho una voz áspera dirigiéndose hacia Eras.
    -Fui yo quien mato a la araña, te veías en peligro.
    -¿Quién eres? Respondió Eras, mas tembloroso que segundos anteriores.
    -Me llamo Simón- Respondió la voz que permanecía en las sombras
    Eras decide armarse de coraje y desenfundando su pequeña daga pronuncia:
    -¡Muéstrate, no te tengo miedo!

    • Esta bien, pero por favor no me hagas daño- Respondió la sombra ahora dándose a conocer
      Simón era un pequeño goblin que se había perdido de su familia un año atrás y permaneció en la cueva todo este tiempo con la esperanza de que algún día sus padres lo encontraran.
      Eras al escuchar su historia comprende que Simón no era un ser agresivo, sino que estaba solo y desesperado, le hacía acordar mucho a él ya que no tenia alguien con quien relacionarse
      -¿Cómo fue que mataste a esa enorme araña?- Pregunto Eras
      -Solo cerré los ojos, pronuncie unas palabras y cuando me di cuenta ya estaba muerta, no entiendo que fue lo que hice, pero al fin y al cabo ambos estamos bien, ¿no?- Exclamo Simón con cierto toque de felicidad entre sus ojos.
      Luego de unos minutos de charlas sobre sus vidas Eras decide llevar a Simón a su ciudad para que conozca a su familia y luego ellos lo ayudaran a encontrar a la suya. Simón con una pizca de esperanza devuelta decide acompañarlo.
      Al llegar a su ciudad todos los ciudadanos al ver a Simón comenzaron a esconderse o lo veían de forma desconfiada. Lo que Eras no sabía es que un mito escrito sobre los goblins aclara que son de mala suerte y mala fortuna para el que se lo cruzase, pero solo era un mito.
      Sus padres comenzaron a gritarle a Eras ya que no podía tener un amigo Goblin y lo obligaron a deshacerse de él inmediatamente. Eras enfadado y con sus ojos lagrimeando decide irse con Simón de la ciudad ya que era el primer y único amigo que lo comprendía y era el único que en el día aquel le daba un sentido a su vida. Se sentía con la obligación de ayudarlo, ya que Simón le salvo la vida y no podía dejarlo en la cueva viendo cómo pasan los días y el pequeño goblin sigue sin encontrar a sus padres.
      -Quédate aquí, es tu hogar, gracias por todo Eras, eres un gran amigo, pero yo me ocupare de aquí en adelante, no quiero que tu también pierdas a tus padres- Dijo Simón con un toque de lastima
      -¡Ni Loco! Viviremos juntos en tu cueva Simón, podremos juntar todos los días y luchas contra las bestias codo con codo.
      En ese mismo instante se fueron de la ciudad por última vez y nunca más se los volvió a ver.
      Los padres de eras estaban despreocupados ya que los mineros vecinos de él cada tanto pasaban por esas minas y los podían escuchar jugando o peleando, pero sabían que todo andaba bien.
      Meses pasaron desde esa mañana en la que se fue Eras con Simón a vivir en las antiguas catacumbas de Nix hasta que un día en una fría madrugada se escucha un derrumbe en las afueras de su ciudad.
      Era la cueva que se había derrumbado con Simón y Eras adentro. Todos los vecinos comenzaron a ayudar a sacar las rocas caídas del techo pero a lo largo de los días lo único que encontraron fue una flor, una flor crecida en una cueva, algo que desconcertó a todos. A pesar de no haber conocido a Eras la gente estaba muy orgullosa de él, ya que dejo todo lo que tenía por un amigo sin importar las viejas supersticiones o que no sea un humano como todo el mundo.
      A partir del día que encontraron la flor toda la ciudad a ese día la empezó a llamar ¨El día de Simón y Eras¨ o también como la llamaron las otras ciudades cuando se enteraron de la historia, ¨El día del Amigo¨

    Sweedish

    ! Amistad en sangre
    Todo parecía tranquilo en la ciudad de Fritchnat,una ciudad tranquila y con buena gente, al levantarme, como de costumbre a las 4am, salí a hacer mi trabajo, yo era un cazador, de una estatura media, ojos verdes, un tanto jactancioso, de una clase media-baja. Al salir para el sur de Fritchnat, se encontraba un bosque sin historias para nombrar sus malezas y riqueza vital, tratando de cazar jabalíes, lo que era una fuente de comida de exorbitante importancia para el invierno más frio del continente ubicado en Fritchnat y Ranark ciudades que limitaban entre sí. No encontré un animal para cazar, pasado un tiempo largo de llegado al bosque, vi sobre la maleza un enorme jabalí, no estaba asustado, lo cual para un cazador es la carne de cañón de la caza, prepare mi arco y lancé sobre él una flecha que penetro su abdomen matándolo al instante, a una distancia larga, el cuerpo del jabalí quedo tirado, preparo la soga ,y me asomo a buscarlo, al momento de asomarme una daga arrojadiza pasa por detrás de mi cabeza, pegue una media vuelta y me refugie en un árbol escuchando el ruido de las plantas ,siento el murmuro de una persona, un cazador inteligente se da cuenta que clase de murmuro era, el de decir “ven, aquí”, voy para el lugar y veo a un gladiador de estatura media,pelo negro y rostro sombrío, me acerco y me vuelve a murmurar diciéndome esta vez :- esa daga arrojadiza es producto de un asesino, ¿lo vez allí?- señalando hacia un árbol empinado. Vi al asesino y le pregunte al gladiador ¿qué haremos? El gladiador se había quedado mirándome unos segundos y me dijo Zequi, ¿eres tú?, sorprendido respondí ¿Cómo sabes mi nombre?, al instante me di cuenta de quién era, un viejo amigo que no veía hace unos 15 años, y responde –Zequi, soy Feliaz, ¿te acuerdas de mí?, y como no recordar nuestras aventuras en los océanos. -¡Claro que sí!, respondo.
    Dejando de lado la conversación nos enfocamos en el maldito asesino.
    Feliaz dijo:-No tengo hacha, tendré que evadirlo
    Yo:- Es mío, no creo que haya alguien que pueda ser más preciso que un cazador experimentado.
    Feliaz:- Ten cuidado, su agilidad es impresionante, es la característica principal de un asesino.
    Yo:- Veremos qué tan ágil es – Respondí un tanto ansioso.
    Lancé una flecha hacia el asesino, se movió rápidamente y arrojo una daga, por suerte delante mío tenía el árbol, si no esta historia no habría podido llegar a ustedes. Rápidamente lance otra flecha impactando el brazo izquierdo del asesino, cayó al suelo, rápidamente Feliaz, con sus nudillos de hierro puro le dio un golpe, tan fuerte que lo mato.
    Volviendo a casa con el enorme jabalí y el equipamiento del asesino charlábamos y Feliaz me dijo:- Ha pasado mucho tiempo sin vernos querido amigo
    Yo:- Es verdad, creo que habría que revivir nuestras aventuras, con unos 38 años creo que un cazador un gladiador juntos en el océano son una buena combinación ¡Jajaja!
    Feliaz:- ¡jajaja! Eso sería fantástico, yo vengo de estar merodeando por los bosques día tras día, y no tengo un lugar fijo en donde habitar
    Yo:- Puedes quedarte en mi casa, mi amada esposa preparara este hermoso animal para cenar.
    Llegados a mi casa, veo que no estaba mi esposa ni mi hija, y rápidamente pregunte al mercader de la ciudad, ¿qué ha pasado? El mercader pálido me responde:- ¡un clan de la legión ha atacado nuestra ciudad, se llevaron todo, no ha quedado nada! Muy furioso pero a la vez asombrado y asustado, le dije a Feliaz:- Feliaz, llego el momento de revivir nuestras viejas historias, el me responde:- ¡de acuerdo Zequi!
    Partimos el viaje hacia el sur de nuestra ciudad, donde el mercader nos había dicho que se dirigía la tropa legionaria, pasando por Lleriff, vimos a un anciano y le preguntamos:- Oye anciano, ¿cómo llegamos a la ciudad legionaria? El anciano responde:
    -Podrían llegar pasando por el monte Procland, cerca del mar, ¿ha ocurrido algo? Pregunta el anciano
    Feliaz:-Los legionarios han atacado Fritchnat, han destrozado todo
    Yo:- se han llevado a mi esposa y a mi hija.
    Anciano:-¡Oh lo lamento! me llamo Lusian, soy un viejo mago de la armada, ya retirado, pero nunca olvidare mis raíces, puedo ayudarlos a terminar con los malditos legionarios.
    Bien, andando, nos dirigimos para el lugar donde habitaban los legionarios, llegando al lugar vemos 2 cazadores sobre las columnas de la muralla, Lusian lanzó un conjuro, congelándolos, rápidamente lancé mis flechas y logramos entrar, una vez adentro, nos empeñamos en buscar a mi esposa y mi hija, esperamos a la noche. Caída la noche, escuchamos hablar a 2 legionarios que decían saber, que venían 3 personas a rescatar a “la chica y su hija”, y que tenían que cubrirlas mientras estaban en la casa de la costa. Matamos a 2 legionarios más de los 10 que eran en el clan y nos dirigimos a la costa, a mitad de camino se encontraba un hechicero legionario, enfrentándolo cara a cara, nos lanzó un conjuro tratando de incinerarlos, de repente Feliaz se abalanza sobre él, le dio un semejante golpe dejándolo estúpido, al instante saque una flecha y se la di en medio del pecho, nos quedamos con su equipamiento 3 pociones para cada uno y un bastón mágico para Lusian, llegando a la costa vimos la casa de la que hablaban los legionarios y escuchamos el grito de mi hija, 4 druidas en la entrada, logro ser certero y pegarle con la flecha en el torso a uno de los druidas, Lusian dijo:- Buena puntería muchacho, pasemos separados, Feliaz y yo por el medio, tú por atrás, paso por detrás, y escucho el grito de 2 druidas, entrando a la casa, inmensa y tenebrosa, nos dividimos para buscar, Feliaz logro encontrar a mi hija, pero mi esposa no estaba en toda la casa ni el druida, al salir me encontré con mi hija, un fuerte abrazo nos unió y de repente vimos a un temible paladín, embistió a Lusian cortándolo a la altura del cuello, inmovilizo a Feliaz, rápidamente saque un puñal que tenía en el bolsillo de aquel asesino que nos encontramos en el bosque, y lo apuñale por la espalda, muerto el paladín fuimos a ver la situación de Lusian, nos dijo:- Muchachos, lo siento. Y falleció, partimos por un rastro de pisadas que había dejado el druida que quedaba por el pantano y lo encontramos, invoco un tigre feroz que se abalanzo sobre Feliaz, lance una flecha sobre el tigre y Feliaz quedo gravemente herido, pero por suerte tenía la poción roja, se curó las heridas y evadimos al druida, logramos asesinarlo y mi hija, Lucy le da un fuerte abrazo a su madre, volviendo para la ciudad hablamos sobre las aventuras y sobre lo ocurrido
    Feliaz:- Pobre Lusian, es una tristeza inmensa que haya muerto de esta manera.
    Yo:- Debe estar en un lugar mejor
    Lucy:- ¿Quién era Lusian?
    Samanta (mi esposa):-sí, ¿Quién era?
    Yo:- Lusian era un viejo servidor de la armada, un mago con una valentía que no se comparaba con su edad, fue un honor haberlo conocido.
    Feliaz:- Fue un gran honor, también es un honor ahora, tener la oportunidad de decirte, Zequi, que me enorgullece tenerte de amigo, y más que amigo, eres como un hermano, durante 15 años pensaba en el reencuentro y en las cosas de nuestra infancia y por más que nos separe la vocación, y la oscuridad, el balance entre el bien y el mal, nunca te olvidaré, porque hay algo más que nos une que la amistad, la hermandad.
    ! FIN
    Correa Lucas 2013.
    ! Torneo de relatos Tierras del sur Argentum online

    kyurem

    ! Túpac y el Gran Dragón
    I
    El comienzo

    Erase una vez, dos mejores amigos codiciosos, aventureros y crueles que Vivian juntos llamados Túpac y Glifo. Túpac y Glifo vivían en un pueblo pobre junto a un Bosque Encantado que se rumoreaba que tenia los animales más exóticos del mundo, el agua más potable sobre la tierra, y los recursos naturales necesarios para todo el pueblo. Sin embargo, ninguna persona del pueblo se acercaba a ese bosque por una antigua leyenda que decía que quien se acercase a ese bosque, no volvería a ser el mismo.
    Un día de invierno, cansados de no tener para cenar, Glifo se dispuso en ir de casería al Bosque Encantado. Túpac le advirtió que era una mala idea, pero Glifo, sin darle importancia a las sabias palabras de Túpac, partió hacia el Bosque Encantado.
    II
    La transformación
    Glifo debió recorrer varios kilómetros antes de poder llegar a la entrada del Bosque en donde encontró una misteriosa casa con un hombre en ella. El hombre pregunto:

    • ¿Hacia donde te diriges, joven aventurero?
    • Voy hacia el Bosque Encantado a casar los dichosos animales que posee
      El hombre de la casa hizo un lapso de silencio y prosiguió:
    • ¿Sabes que esos animales están prohibidos, no es cierto?
    • Son puras supersticiones, no creo que los rumores sean ciertos. Ya se me hizo tarde, debo casar algo antes de que se ponga el Sol.
      Y con esas palabras, Glifo se adentro en el Bosque Encantado.
      Horas mas tarde, Glifo encontró un pequeño siervo junto a un arrollo que contenía el agua mas clara y transparente que el había visto. Sin ninguna señal de piedad, se abalanzo sobre el pobre ciervo, clavando su lanza en el lomo de este. De pronto, el ciervo muerto, el arrollo y todo el Bosque comenzó a brillar sobre Glifo, que, de a poco, se fue convirtiendo en un Dragón, escamas rojas, boca sobresaliente, escupía fuego y le crecieron alas.
      Glifo al ver su transformación comenzó a volar sobre el Bosque Encantado donde todos los habitantes del pueblo pudieron verlo con claridad.

    ! III
    Deseos de venganza

    Las horas pasaron y Glifo no volvía a su casa donde Túpac lo esperaba. Luego de varios días, Túpac sabía que algo había pasado con Glifo, y recordó al Gran Dragón que había visto días antes volar sobre el Bosque Encantado el día que Glifo estuvo allí.
    Túpac pensó que ese Gran Dragón había asesinado a su mejor amigo, y el deseo de venganza corrompió absolutamente todo su cuerpo. Comenzó a planificar su partida para asesinar al Gran Dragón en el Bosque Encantado. Tomo todo lo necesario y partió, pero antes de dirigirse al Bosque Encantado, se dirigió hacia donde vivía el Oráculo del pueblo, pensando que el sabría decirle si lograría matar al Gran Dragón.
    Una vez allí, Túpac pregunto al Oráculo:

    • ¡Gran Oráculo!, contéstame una simple pregunta, ¿Lograre cumplir mi venganza contra el asesino de mi mejor amigo?
      El Oráculo miro al joven fijamente y respondió
    • Lograrás tu cometido, pero te arrepentirás y lograrás dar marcha atrás hasta la mismísima muerte, entregando algo vital. Lo que perdiste se te devolverá, pero no de la forma que esperas. Serás recordado por los que amas, ya que un niño de próximas generaciones, se llamara Túpac, en honor a ti.
      Al oír esto Túpac sin entender, partió hacia el Bosque Encantado con esperanza de encontrar al Gran Dragón, para asesinarlo.

    ! IV
    La Gran Batalla

    Túpac llego al Bosque Encantado y comenzó a buscar al Gran Dragón, que se rumoreaba que vivía en una cueva en lo más profundo del bosque. Él siguió caminando por horas hasta que encontró la cueva del Dragón y comenzó a gritar:

    • ¡Maldito Dragón! Asesinaste a mi mejor amigo, sal para que pueda hacer lo mismo que hiciste con él.
      Glifo en su forma actual reconoció la vos de su mejor amigo Túpac, salió a su encuentro, pero al tratar de hablar y explicarle lo que había pasado, solo se escucharon gruñidos.
      Y así comenzó la batalla. Túpac quería asesinar a Glifo sin saberlo, pero Glifo no quería herir a Túpac, es así como Túpac solo atacaba y el Dragón solo se defendía.
      En un momento de torpeza del Dragón, Túpac pudo clavar su espada en el pecho del Dragón, y fue así como todo el Bosque Comenzó a brillar y el Gran Dragón volvió a tomar la apariencia de Glifo.
      Túpac al darse cuenta que asesino a su mejor amigo con intención de vengarlo comenzó a llorar descontroladamente, cuando de pronto, recordó de un viejo hechicero que seria capas de volver la muerte atrás.

    ! V
    El Gran Final

    Túpac partió a toda velocidad hacia la casa del hechicero. Una vez allí, le pidió que le devolviera la vida a su amigo. Para esto, el hechicero dijo que debía entregar una vida por otra. Fue así, como Túpac ofreció su vida para salvar a su amigo.
    Glifo despertó de la muerte preguntando donde estaba Túpac a lo que el hechicero respondió:

    • Tu amigo ofreció su vida para salvarte, me dejo un mensaje para ti.
      El hechicero entrego la carta a Glifo quien la abrió rápidamente. Comenzó a leerla y decía:
    • Querido amigo, no puedo estar tranquilo sabiendo que mi espada te quito la vida, por eso, te entrego la mía, porque eres mi mejor amigo, y eso hacen los amigos, compartir sus vidas, ahora mi corazón te pertenece, disfrútalo, no es un adiós, es un hasta luego.
      Glifo comenzó a llorar descontroladamente al leer la carta de su amigo dejándose caer sobre el cuerpo de Túpac.
      Los años pasaron, Glifo se caso con una hermosa mujer y tuvo un hijo al que llamo Túpac, para recordar al que fue sin dudas su mejor amigo en la juventud, y la persona que salvo su vida.
      Y fue así, como la predicción del Oráculo a Túpac se cumplió. Túpac espera en el Hades, aguardando a su mejor amigo, para seguir juntos hasta la eternidad.

    ! VanCleff
    !
    ! Un pétalo de esperanza
    ! Como todos saben, luego de las terribles batallas disputadas entre los fieles del dios Gulfas Morgolock y los desdichados seguidores del demonio, los sobrevivientes y triunfadores de la contienda partieron hacia el norte, buscando la paz y la gloria de su pueblo. Allí fundaron una fortaleza de inmensas murallas, y de amplios palacios llamada Banderbill, pero también estaban los aventureros que se resistieron a ese proyecto. Buscaron explorar nuevas tierras donde asentarse lejos de la magnífica fortaleza, alimentando su codicia levantaron un campamento cerca de las minas de hierro, las minas Thyr en el gélido sur del continente. Unos participaban de la redada en el mar, y otros talaban en los amplios bosques del este, donde también cazaban jabalíes y lobos para complementar el alimento y por sus valiosas pieles que utilizaban para vestir.
    El líder de la expedición era Andrew Almarë un hombre de gran capacidad intelectual que había sido el capitán de los ejércitos de Morgolock en las guerras de antaño. Una fresca mañana de invierno Andrew acompañado por cuatro hombres, se dirigió hacia el noroeste a realizar una misión de exploración. Necesitaban conocer la zona, las palabras de Andrew fueron claras ''Hoy verán la oscuridad, mañana conocerán la luz, y más tarde brillarán en lo más alto de la gloria'', así fueron adentrándose en el bosque, a la compañía de un pequeño río siguieron hacia el norte, este parecía no tener fin y prosiguieron a construir un precario puente que levantaron con algunos troncos caídos del lugar, un puente que muchos años después fue re-construido, un puente donde miles de aventureros han cruzado para adentrarse a las minas Rapajik. Luego de un arduo trabajo cruzaron el río como era debido. La luna se abalanzaba sobre el horizonte y el frío abrazaba al viento que golpeaba sin piedad a los expedicionarios. Tomaron peces del río y levantaron una carpa, entre anécdotas y una cálida fogata se pasó la noche, el navegante Nilvor Xhoen fue el guardia de esa eterna noche, él era un amigo de confianza del capitán, navegaron juntos durante cinco años en la flota del antiguo Rey.
    Nilvor se mantenía despierto jugando con el fuego y practicando movimientos con su espada, algunos ruidos podían oírse en el bosque, lobos aullando y serpientes deslizándose a los alrededores del claro pero no parecía haber peligro cerca.
    Sólo fue una flecha voló a la luz del alba, desde unos arbustos un humano disparó su arco, incrustó su flecha en el pecho del anciano que se desplomó entre gritos, tendido en el suelo se estremeció del dolor y expulsó un fuerte alarido que despertó a los demás exploradores. Desde las sombras arribaron al claro tres legionarios sedientos de sangre pero antes de que se acerquen demasiado, el capitán y los tres hombres estaban de pie listos para dar batalla, el sonido de los metales y el resplandor de las espadas impactaba en todo momento, repletos de odio y rencor vengaron a su amigo sin dificultades, allí se encontraban por un lado los cadáveres masacrados y por el otro el navegante Xhoen que padecía junto a un árbol. Las lágrimas inundaron los ojos de Andrew ese amanecer.
    -Tráeme mi navaja viejo amigo, no perderé mi honor dejando mi muerte en sus manos. Pronunció Nilvor entre dientes.
    El capitán cumplió el último deseo del anciano y le arribó la hoja, mientras le dijo
    -La gloria iluminará tu nombre durante siglos en estas tierras, buen viaje camarada.
    Nilvor insertó la daga en su corazón y se deshizo de su alma en el silencio del bosque, la expedición finalizó en esa tragedia, que desearon por mucho tiempo que jamás hubiese ocurrido, todo el trayecto de regreso fue una extensa tarde de solsticio.
    El cuerpo del navegante fue enterrado en la costa del mar, donde construyeron su tumba al día siguiente. El asentamiento fue creciendo a medida que corrían los meses, damiselas y forasteros de distintas ciudades se unieron a la comunidad, muy pronto formaron un pueblo que se levantó a niveles descomunales, sólo restaba sellar ese lugar, y de eso se encargó Andrew, proclamó como Nix al pueblo, en honor a su amigo caído en batalla, las iniciales de su nombre fueron las que marcaron la historia de las tierras de Argentum para siempre.
    ! VanCleff 25/07/13
    ! Mirlopez
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    ! La amistad del Burro
    ! Recuerdo… Las memorias vienen a mi cabeza como olas arremolinadas. La historia que referiré en estas páginas es antigua, tan antigua que cuando mi tátara tátara abuelo la escuchó por primera vez ya era una historia envejecida y modificada por el polvo de los años y numerosos olvidos. En aquel entonces había adquirido un carácter de leyenda por su naturaleza heroica y su tema tan particular. He aquí lo que recuerdo:
    Transcurre la historia en un país del Norte, cuyos valles eran cubiertos por la blanca nieve en invierno para luego reverdecer y llenarse de vida en primavera. Los numerosos e inmensos bosques que cubrían estas hondonadas entre los picos nevados eran habitados por humanos recios y toscos, de alguna estirpe desconocida y muy antigua. En estos lares vivían cazando y recolectando frutos, nómades y salvajes.
    Dice la leyenda que estas tribus eran lideradas por un hombre llamado Kali. Éste era más alto que la mayoría de los humanos, fuerte y valiente, y con una sóla mirada de sus ojos bastaba para intimidar a sus enemigos y compañeros cuando estaba furioso o precisaba algo. Por esto lo respetaban y obedecían; a los recién llegados y a los prisioneros los llevaban a sus pies, y sus consejeros e íntimos llevaban en sus tiendas un amuleto dorado, otorgado por él, símbolo del poderío real y cercanía con su indiscutible jefe. Sin embargo, el frío corazón de Kali el Alto no conocía la cálida caricia de la amistad ni del amor.
    Una mañana fría y oscura, Kali fue a realizar una recorrida antes del amanecer, como siempre acostumbraba. No sabía que no volvería ese día. Un brillo en la noche lo tomó por sorpresa, un amuleto dorado se le apreció en el suelo. Los sauces y los abedules formaban una cúpula por encima de su cabeza, y los albores del amanecer recién comenzaban a sentirse. Siguió el brillo del oro, pero éste no se le hizo tangible en sus manos, sino que desapareció y volvió a aparecer en unos arbustos a pocos metros de él. Él no pudo más que seguirlo, pues estaba embrujado, y el oro era lo único que podía ver, nublado todo lo demás. La artimaña se repitió más de una docena de veces, tiempo tras el cual él ya no sabía cómo regresar a su tienda. Se adentró en matorrales salvajes y finalmente cayó a través de un piso falso de hojas hacia lo desconocido.
    La espalda le crujió tras levantarse de la caída, y no demoró en desenvainar la espada. Habíase deslizado por un túnel de piedra que se le tornó interminable, y había desembocado en una especie de sala subterránea inmensa. Sus sentidos le avisaban por peligro inminente, aunque su pulso no temblaba y su corazón estaba frío y decidido. Miró a su alrededor. Se encontraba en una cueva con paredes altas como nunca había visto, tanto que el techo no llegaba a verse. Calculó que allí entraban fácilmente veinte sauces plateados uno encima del otro, y que para llegar a la punta haría falta ser ave o dragón. Él, simple humano, no podría encontrar la salida hacia el exterior por la vía más directa, esto es, hacia arriba, sino que tendría que recorrer horizontalmente la cueva para regresar con los suyos.
    En estas cuestiones volaban sus pensamientos cuando frente suyo se le apareció una bruja malvada, de pelo gris y vestido negro, rotoso y desgastado.
    Le dijo: “¡Amás tu cuerpo y tu razón, pero no tu corazón! ¡Arreglá eso, burro! Ahora vas a ver en el mundo con otros ojos, lo que es oscuro te parecerá claro y los muertos no serán menos que gemas para tí”.
    A lo que no atinó a responder Kali. Sus pensamientos y palabras estaban trabados por el acertijo de la Malvada. Tras apuntar unas palabras ininteligibles y un paso mágico a nuestro protagonista, éste sintió cómo su nariz se transformaba en hocico, sus piernas y brazos se alargaban y de sus pies y manos le salían coces. Pronto se cubrió con el pelaje gris del animal y no pudo más hablar, sólo rebuznar. Se había convertido en burro.
    La Bruja le dijo “¡Ahora tomá, andá a recorrer el mundo con tu nueva forma!”. Tras lo cual lanzó una carcajada estridente y se le acercó. Kali sintió cómo una fuerza sobrenatural lo catapultó violentamente, y se encontró de nuevo en el bosque ya cuando el sol comenzaba a sobresalir por sobre las montañas.
    Desesperado y humillado, caminó lentamente y exploró los prados de los alrededores. Comió pasto y se encontró a gusto rodando por el suelo, bebiendo de un arroyo y rebuznando ante el sol. Durante días caminó Kali y vivió una vida de burro, muchas veces estuvo cerca de morir por otras criaturas carnívoras que rondaban los alrededores. Sin embargo, la fauna en este país del Norte era benévola y no tenía muchos depredadores.
    Tras una semana ocurrió algo. En uno de los numerosos prados que recorrió vio una figura casi humana que le llamó la atención, y se acercó. Era éste un elfo que se encontraba meditando con la espalda recta y las piernas cruzadas, en la posición que ellos llaman de Jure, en élfico antiguo, de meditación o de oración. No se inmutó al acercársele el burro, y dejó que lo examine y lo huela, pues los elfos, y especialmente los antiguos, amaban a todas las criaturas vivientes con todo su corazón.
    Le acarició el hocico y le dijo “Hola, gris amigo, ¿qué te trae por acá?”. Kali rebuznó. El elfo observó fijamente los ojos centelleantes de Kali, quien deambulaba entre el miedo a lo desconocido y la esperanza de que este ser pudiera ayudarlo. Con la sabiduría inmortal de los elfos, éste se percató de la mirada humana de Kali, y vio dentro de él un humano encerrado en cuerpo de burro. Por esto lo llevó con los sabios de su reino, que era un rico y próspero enclave en lo más profundo del bosque boreal. Nees era el nombre del anciano más venerable, y también el que tenía siempre la última palabra en el reino élfico. Observó a nuestro pobre amigo, y rápidamente vio que lo que tenía enfrente era un embrujo, que era pura apariencia y que dentro de él había un alma queriendo salir. “Llevenlo al Lago Jereendaar y báñenlo ahí, de esta forma se limpiará el embrujo y podremos ver la verdadera apariencia de nuestro amigo”.
    Lo llevaron en comitiva, con alrededor de quince soldados, y llegaron rápidamente al espejo de agua. Lo subieron a una embarcación y lo llevaron a unos diez metros de la orilla, donde todavía el agua no era muy profunda. Mediaba la tarde, y el sol rebotaba con fuerza en la laguna, cuyas aguas estaban encastradas en el medio del bosque. Tras unas palabras rituales, tomaron por las orejas a Kali y lo sumergieron rápidamente en el agua oscura.
    Todo cambió en ese momento.
    Pudo sentir como su boca se transformaba nuevamente, sus brazos se acortaban y sus coces se delineaban en dedos. Pronto era humano de vuelta. Sin embargo, cuando emergió del agua, nada era como antes. Con dificultad subió a la oscura barca.
    Seguía en la oscura cueva, el sol se había transformado en una antorcha, el agua era oscura y el miedo arreció en su alma, pues no era esto lo que esperaba. Por momentos sentía el brillo del sol, pero luego veía que su realidad era oscura y difusa. De reojo vio a su espada compañera encima de la barca, quien pareció guiñarle el ojo en un centelleo de luz. Se lanzó a agarrarla, y al tener a su filo cerca sintió fortaleza y un brillo dentro de su alma. Quienes lo acompañaban en la barca se habían transfigurado en unos ralos humanoides, pálidos y cuasi monstruosos, y pudo ver la pérfida mueca de la muerte en sus rostros. De dos golpes de espada destrozó sus cráneos, mientras se le escapaba un grito de furia. Desnudo y decidido, ignoró a los quince muertos vivos que se aprestaban a tirarle flechas en la orilla, y se lanzó en el agua en dirección al medio de la laguna.
    El viscoso líquido le llegaba por el cuello, y a medida que, muy dificultosamente, se dirigía al centro de la laguna, desde donde surgía una luz abrasadora, su se adentraba más y más en el oscuro pozo. De repente su cabeza dio un nuevo giro. Se preguntó: “¿Cuál es la verdadera realidad? ¿Cómo puedo estar seguro de que esto no es un nuevo embrujo y realmente estoy con en la laguna élfica? En ambas realidades todo lo sentía como verdadero, quizás me volveré loco”. Por momentos creía ver la luz del sol, y la oscuridad y la claridad se entremezclaban. Todo era difuso y cada vez creyó entender menos. De repente, frente a sí, vió pura claridad.
    Una figura humana lo esperaba frente a él. Sus cabellos largos y su sonrisa de miel lo reconfortaron. Vio ese perfil del cual no se podría olvidar jamás, y sintió como su corazón le bombeaba un volcán de sangre con una fuerza que nunca había experimentado. Una mujer lo esperaba allí, sintió como su vida entera había sido una oscura noche, y éste día era el nuevo amanecer. La calidez del amor abrazó el corazón frío de Kali y Alto y éste sintió que no necesitaba nada más…
    Perdió la conciencia y no supo más. Despertó en su tienda, cansado como jamás estuvo, rodeado por preocupados sirvientes, y en lo primero en qué pensó era en la mujer que quería que lo acompañase toda su vida, de la que estaba profundamente enamorado. Clamó por su nombre y su compañía. Supo que vendría, estaba convencido. Por eso les dijo a sus compañeros “Tengo una noticia muy importante para darles, el reino de los Hombres ha encontrado reina”. Los sirvientes se miraron entre ellos y le dijeron “Señor, ¿se encuentra bien?”. Kali respondió: “Mejor que nunca, amigo, ya que he encontrado el amor. Ahora entiendo que a mi corazón lo había cerrado, que era como un puño apretado que no dejaba que nada lo atraviese. De la amistad aún tengo mucho que aprender, pero creo que también tiene mucho que ver con el amor, y especialmente en estos tiempos donde existen tantos peligros en el mundo”.
    Así termina la historia de Kali, de gran sabiduría y belleza inmortal, futuro rey de los Hombres y quien le legó una enseñanza a las generaciones venideras.
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    ! Gael, el iluminado por perseverancia
    ! Es sabido de los elfos la naturalidad para relatar sus historias, como regalando al mundo su necesidad de atención; su esmero por ser el león en la ciudad. Yo, Gael, típico elfo adolescente de arco y flecha, vivo la vida reprimiendo aquél instinto, rompiendo así el estereotipo que recae en mí. Mas hoy pienso dejar mis palabras, ya casi amontonadas unas de otras, hacer erupción sobre este pergamino, tal vez para crear una emoción ajena en ti, afortunado lector a cuyas manos mis garabatos han llegado.
    Durante el último siglo, los dragones, tan comunes como el trigo en algún entonces, desaparecieron casi por completo de nuestro continente. Uno de los principales responsables de aquel nefasto destino para pobres criaturas fue mi tío, Sqhel, sucesor del legendario Frett en el liderazgo del ejército que recorrió los cordones montañosos de mi región, aplastando todo rastro de dragones. No es mi suerte la de presumir, pero creo necesario aclarar que hoy yo, Gael de Raix, soy el actual comandante de las fuerzas del norte, donde, según registros escritos, habitan las últimas criaturas de la raza negra, la última raza viva de dragones, y, por si es necesario aclarar, la más temible. Estos dragones negros, del color de su nombre justamente, miden entre treinta y cuarenta metros de alto, y, según su edad, una cola de hasta diez metros más.
    Mi interés por la lucha contra los dragones no nació de un día para el otro. Desde niño, mi tío me quitaba el sueño con sus historias sobre las luchas que vivió; las victorias tras las que se emborrachó, y las pérdidas que lloró por días. De más creo yo está decir que en ninguno de sus triunfos tuvo que enfrentarse a la raza negra. Contaba él durante sus melancólicos recuerdos la vez que tuvo que enfrentarse cara a cara a un dragón negro. Sus ojos, dice, son rojos, un tanto anaranjados, muy brillantes; comparables con el mismísimo infierno.
    Hoy en Raix, mi ciudad natal, sufrimos la escases de metales, sin los cuales nuestra lucha de arcos y espadas sería sólo un sueño. Para imposibilitar más la sola idea de un destino feliz, la única fuente de minerales metalúrgicos está en el norte, es por eso que hoy, y desde ya hace algunos meses, aquí yacemos siempre alertas yo y mis veintiún guerreros elfos, casi a plena defensiva, esperando despejar los peligros de esta zona y eliminar todo rastro de dragon.
    El primer día del noveno año de nuestro calendario, partimos hacia las llanuras del noreste, cerca del mar, con todo el campamento, esperando un poco de acción que favorezca nuestra historia. Si bien nuestro entusiasmo nos alienta mutuamente, nunca todavía vivimos un enfrentamiento directo con estas bestias, y aquel día esto no cambió.
    Fueron muchos amaneceres en aquellas playas de mar, y hasta ya casi el inicio del décimo año nada sucedió. Pero el destino de aquel día conllevaba algo distinto para mí y mis hombres. Como siempre, la alerta de mil caía sobre uno y cada uno de nosotros. En el medio de la noche, muy de repente, ruidos fuertes, como de árboles cayendo, se oyeron a no muchos kilómetros de nuestra ruta. Nuestra reacción inevitable fue, casi sin hablar, correr a toda velocidad en dirección de los ruidos. A ya no mucho por llegar, se veía el movimiento involuntario de los árboles más altos, como siendo sometidos a una coreografía sin sincronizar, y un aura acomodando alguna energía en aquel lugar. Mientras yo y los más duros de los míos seguimos a trote firme, algunos empezaron a bajar velocidad, ya casi dando la vuelta. Mi orden inmediata fue la de no contradecir nuestros propios ideales, y ya todos volvieron a mi compañía. Cuando llegamos al lugar no había nada, solo el enorme aura, ya casi desvanecida por completo.
    Pocas aventuras no significativas nos acompañaron desde aquel entonces hasta medio año después. Fue en el bosque del noroeste, ya después de haber recorrido la mayor parte de lo que se creía su guarida, sin encontrar rastros.
    Una luna alumbrando mil soles me despertó aquella noche, a los gritos desaforados de “¡Capitán! ¡Compañeros! ¡¡AYUDA!!”. Era Thomas, mi fiel compañero de toda la vida; en otras palabras, mi mejor amigo. Enseguida, se oyeron en el campamento ruidos fuertes como los de aquella vez cerca de la playa, inmediatamente seguidos por espadas envainadas, arcos preparados, y una infinita alerta en todos nosotros. Fui el primero en salir de ahí. Corrimos a de donde provenían los gritos. Ahí estaban: Thomas, forcejeando en vano contra las enormes garras de aquel dragón que lo aprisionaban como a una rata. Tenía la energía de mil elfos y la apariencia del único demonio. Sus ojos se volvieron hacia mi. No pude hacer otra cosa más que llorar. Me desvanecí.
    Poco a poco desperté de un sueño que me había parecido eterno, mas la situación era la misma: Yo y mis hombres rodeando al enorme dragón que aprisionaba a Thomas. Tan pronto recuperé la conciencia, seguida de una eterna furia, ordené el ataque. Flechas incendiarias, dagas, piedras. Todo lo que pudiese llegar a dañarlo en lo más mínimo era un válido intento. Pocos corrieron blandiendo sus espadas, mas nadie lo pudo siquiera rasguñar. Mis hombres, abatidos por el sólo esfuerzo por hacer algo, quedaron inútiles a un costado. Solo yo y la bestia, ambos de pie, amenazando los ojos del otro con los propios. Thomas, ya con sus ojos cerrados, me alentaba susurrando de agonía. Me acerqué lentamente, traté de acercarle la mano, y me gruñó. No quise ni acercarme, sabía que tenía que luchar.
    Mi abuelo una vez me enseñó que lo único necesario para cumplir las metas era la voluntad, por lo que use todas mis fuerzas para concentrarme en mi objetivo: Asesinar a aquel dragón, y así evitar que me cause lo que podría ser el mayor dolor de mi vida, la muerte de mi amigo Thomas. Mi arco no podría lastimarlo; mi espada lo haría reír. Sólo me quedaba la fe. En menos de lo que aúlla un lobo oré a los dioses por mi amigo. Una fuerza sobrenatural vino a mí. Los ojos de aquel dragón pasaron de un rojo infernal a verde naturaleza en un santiamén. Como por arte de magia, o por así haberlo yo deseado, aquel temible dragón, invencible por cualquier criatura de dos patas, levanto sus garras, las mismas con las que aprisionaba a mi compañero, y se arrancó el corazón. Thomas, con eterno agradecimiento en sus ojos, corrió hacia mi, o al menos eso intentó. Todos terminamos la noche acampando en aquel lugar, bajo la luz de la luna tapada por el cuerpo de tal bestia, ya no como un ejército, sino como el grupo de mejores compañeros que jamás se podría desear.
    Nuevamente amaneció y, con todos los sentidos encendidos al máximo, continuamos nuestra campaña hacia el suroeste. Esta vez fueron cientos de dragones con los que nos encontramos, mas ninguno parecía respirar. Todos sin corazón, arrancado por sus mismísimas garras.
    No crean que alguno de los presentes sabe con exactitud lo acontecido aquella noche. Es hasta el día de hoy que los raixanos me veneran como su único sacerdote, aquel que “convenció” a una raza entera de dragones negros de quitarse sus corazones con sus propias garras.
    Hoy en día tenemos nuestros minerales, y las mejores armas nunca antes vistas por ojos mundanos, y el retorno del reinado de la paz nos acompaña. Aunque Thomas ya no está entre nosotros, por causas naturales, yo, Gael, sigo profesando un mensaje de amistad, demostrando que es la única fuerza que puede ganarle a todo.


  • Game Master Direccion del Foro

    _Gracias a todos los que participaron y presentaron relatos realmente magníficos, que nos llevó bastante tiempo evaluar y decidir , y felicitaciones a los ganadores de este torneo que los pueden encontrar en este th:

    http://foro.tierrasdelsur.cc/foro/showthread.php?t=147887

    Tambien mis felicitaciones a los ganadores del torneo de imágenes ingame, arte en rol, que podrán encontrarlos aquí:

    http://foro.tierrasdelsur.cc/foro/showthread.php?t=147888_


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