Giovanni Pico dela Mirandola, uno de los hombres mas sabios del medioevo.



  • **Me tomado un pequeño receso esta mañana para esbozar una pequeña síntesis de este autor, que deseaba aproximarselos para incentivar su lectura, ya que no es demasiado conocido, pero asi mismo de no cotejable admiración y a muchos puede despertar ánimos de lectura.

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    El desarrollo cultural en el que emerge la figura de Pico della Mirandola se ha dado en llamar Renacimiento. Es un “cupidus explorator”, como él mismo se proclama, un cupido de la verdad y un furibundo tipificador de la concordia de los saberes, tan solo a los catorce años de edad esbozo su primer manuscrito, “Las decretales”. Eugenio Garin, podría llamarse uno sus investigadores más relevantes, califica su obra como un “canto de paz” en los albores de la modernidad, una malgama entre la bella philosophia y la docta religio.

    Pico se identifica a ese humanismo creador, tuvo la osadía de convocar un gran “concilio filosófico” y presentar en Roma 900 tesis para ser disputadas. Con la Oratio, que debía introducir las tesis, fue capaz de trasladar el humanismo filosófico y retórico al plano metafísico del hombre creador. Hacia honores al aforismo de Aristoteles “Querido amigo me eres de estima, pero más estimo la verdad” porque acucio en una inmortal epístola a su fraternal amigo Ermolao Barbaro los excesos de la retórica hueca. Porque buscó tenazmente la “pacificación filosófica” y el “consenso religioso” Porque objeto contra las falacias de las doctrinas astrológicas en sus célebres Disputationes adversus astrologiam divinatricem, etc. Dirimió, como atestigua de manifiesto su Commento ai Salmi y su Commento al Pater Noster, los precarios mundanos con lo intrínseco de la fe. Porque, en definitiva, renació el perpetuo tópico del amor con singular belleza en su Commento alla Canzone d'amore.

    “La “ratio dicendi” denuncia los excesos retóricos de sus contemporáneos, si tras el maquillaje lingüístico no se encuentra una profunda filosofía. “No muestra humanidad el que atropella el buen estilo, pero tampoco es hombre el que está limpio de filosofía”. Que lleva a la degeneración de la “palabra separada” y contra los despreciadores de la “lingua parisiensis”, del latín sin adornos en que se manifestaron los escolásticos.”

    Como expresa Carlos Zubieta, era un clamoroso e impetuoso joven a la edad de veinticuatro años tan solo (gracias a su profuso caudal económico), convoco a un concilio para disputar sus 900 tesis, increíble disertación en la cual expone la ya nombrada “concordia de los saberes”. Si bien como todo joven en el cual lo ánimos de vanidad pigmentan cada acto que es manifestado, ya que convocar a los veinticuatro años un concilio y haber creado un trabajo descomunal como lo son las Tesis, su amor por la sabiduría y su atracción por la verdad lo eran mucho más vigorosos.

    Era un erudito llanamente, sus saberes eran inagotables, causaban admiración y a la vez detrimento en sus audiencias, un gran filósofo polifacético en toda su sabiduría, la exuberancia de ella y lo estilística que era condescendían la labor de mil hombres destinados a estas prácticas, su mente precedía a el arquetipo del hombre perfecto. Como cederé en exiguo fragmento, como manipulara a los argumentos y la descripción de la cada uno de los filósofos es ciertamente soberbio como lo hace a continuación en “Oratio ioannis pici mirandulani concordiae comitis” (Discurso sobre la dignidad del hombre):

    “Y para comenzar con los nuestros, a los cuales ha llegado finalmente la filosofía, hay en Juan Escoto algo de vivo y minucioso, en Tomas, solido y equilibrado, en Edigio, algo de terso y exacto, en Francisco, de penetrante y agudo, en Albert, de antiguo, amplio e imponente, en Enrique, me parece, algo siempre sublime y venerable. Y, entre los árabes, se encuentra en Averroes algo de seguro e indiscutible, en Avempace y en Alfaribi, de grave y meditado, en Avicena, de divino y platónico.

    Los griegos en general poseen, entre todos, una filosofía nítida y límpida: opulenta y amplia en Simplicio, elegante y concisa en Temistio, coherente y docta en Alejandro de Afrodisia, ponderadamente elaborada en Teofrastro, suelta y grácil en Ammonio. Y si vas a los platónicos, para hablar solo de pocos, en Porfirio te deleitara la abundancia de los temas y la compleja religiosidad, en Jambrico respetaras la filosofía de las cosas más secretas y los misterios de los barbaros, en Plotino no hay cosa que puedas admirar más que otra, ya que todo muestra admirable, porque se expresa divinamente sobre las cosas divinas, porque, cuando habla de las humanas supera a los hombres con la docta sutileza del discurso, al punto de que con esfuerzo apenas si o entienden los propios platónicos. Y omito a los mas recientes: Proclo, exuberante de fecundidad asiática, de quien provienen Hermias, Damascio, Olimpiodoro y muchos otros, en todos los cuales brilla siempre ese “to theion” es decir, lo divino, que es signo característico de los platónicos, etc.”

    El también estuvo arraigado taxativamente con la magia y el método cabalístico, ya que en esa época era demostración de culto filosófico, la magia blanca que dignifica el hombre (quizás heredado de Hermes Trimegisto), es la praxis de la verdadera filosofía, con ello es penetrante el saber hermético de las escrituras y la naturaleza, con ella se puede develar lo arcano y contemplar la divinidad con los ojos de la hechicería, este conocimiento místico propugnaba demostraciones relevantes en cuanto a lo seminal de la filosofía. Es muy peculiar que un hombre con estas facultades se introduzca a la magia, pero si razonamos que en esa época, la alquimia era un ritual, es razonable su postura, aunque pareciese como si la intensidad de la luz hubiese creado sombras más penetrantes y voluminosas.

    Pico della Mirandola, junto a otros hombres del Renacimiento, ha tendido el puente hacia la Modernidad. Él se encuentra entre dos atmosferas o cosmovisiones, entre la tradición (clasicismo teológico o escolastica) y la novedad (humanismo), en el umbral de dos épocas. En pos a su juventud pudo soportar la vertiginosa velocidad de cambio que le impuso su época. Su deceso fue de joven porque un hombre de su tiempo no se podía permitir el lujo de envejecer. Vivió con celeridad, su vitalidad se debilito en sus causas y pensó con urgencia. Y otorgo como testamento nuevas tesituras anegados de posibilidades, proyecciones y sobre todo generación.

    Si desean leer algo sobre este ciclópeo y quizás el hombre más sabio de la tardo escolástica o de su época, es recomendable leer el “Discurso sobre la dignidad del hombre” en el cual muestra toda su anticipación a los hechos y a las críticas que le relevan a sus 900 tesis. Con un argumento brioso, tan afilado como las uñas del mismo halcón, se dispone a cotejar toda su sabiduría e emprendimiento, para así mismo salvaguardarlo y lograr su cometido que es la presentación de su filosofía ante el concilio de los “más sabios entre los sabios”, para que cavilen entre ideas teleológicas les otorgare el final de este tratado en donde se observa el carácter de Pico y su sobreabundancia de ímpetu.

    “Y para que esto ya os lo demuestren los hechos, Padres venerables, para que mi discurso no demore más vuestro deseo, excelentísimos doctores que observo, no sin gran placer, prontos y dispuestos a la polémica, con augurio fausto y feliz, como al toque del clarín, iniciemos el combate.”

    Aguardo que los incentive a la lectura, este autor es un influjo para mí.

    Teknea.**


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