Libertar efimera La ultima confesion X



  • Capitulo X
    (Tierras Barbaras)
    Canna y yo nos volvimos Hacia la cabaña, apestados con la carnicería que habíamos realizado. Nuestra tarea había terminado por ahora, pero aún debíamos seguir hacia el norte, en busca de la verdad. Solo un lugar nos daría la respuesta, iríamos al mismísimo monte Arreat, cuna de la Torre de Homenajes.
    A la mañana siguiente, en un corto recorrido por la ciudad principal, decidí que ya era hora de despedirme de la bella Entsteig y seguir mi camino. Canna accedió a acompañarme, ya que lo que venía a continuación no se resolvería de buena manera como hasta ahora.
    Tenía muchas preguntas sin responder, entre ellas ¿cómo resurgieron estas bestias, si ya el mal había “acabado”?¿Cómo se pudo Alzar en llamas la misteriosa daga de mi padre? la piedra del mundo, el portal que unía el cielo y el infierno con la tierra de Santuario, había sido destruido hace ya 25 años, con la muerte del Señor de la Destrucción,bueno mas tarde los contare esa historia. Era algo que parecía inexplicable.
    Continuamos nuestro viaje por las tierras Norteñas de las tribus Bárbaras, a 1900 leguas de el Monte Arreat. Caminamos por tundras heladas, y cuevas repletas de Bestias Inesperadas, Como osos y lobos salvajes. Nos vestimos con sus pieles, y continuamos, hasta llegar a la perdida aldea de Troneldarg.
    Pudimos presenciar una calida bienvenida de los bárbaros, que por alguna razón nos resultó extraña, ya que nos es común en esta raza guerrera del Norte.
    Seguimos caminando por la ciudad, hasta que encontramos con una taberna. Nos detuvimos a comer algo y comprar provisiones, ya que fue un viaje muy largo.


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