Libertar efimera La ultima confesion IX



  • Capitulo IX
    (canna y los wendigos)
    Desenfrenado, tomé mi espada y traté de atizar a la primera abominación con mi espada, pero fallé y enterré mi espada en el suelo. Confiado, el monstruo trató de rematarme, pero volteé con un giro rápido hacia atrás, y rebané su armadura metálica a través de su pecho. Al erguirme, un caído me golpeó la espalda con su porra de madera, pero, Canna de un disparo pudo contener a la bestia.
    -¡Vayámonos de aquí ahora!- le grite a Canna, mientras otra bestia vivificaba nuevamente a los caídos que Canna mató. Seguimos hacia el frente, y yo tomé un poco de velocidad para embestir a los dos hombres cabra de adelante, los cuales quedaron rendidos en el piso.
    Seguimos corriendo hasta que salimos por una puerta en el bosque. Tomé la ultima pócima explosiva de fuego y la arrojé hacia la entrada del pasadizo, el cual se desmoronó entre una oleada de llamas y bramidos flamígeros.
    Esto no había terminado aún. Canna preparo una flecha y tensó su arco; yo limpié la sangre de mi espada y la seguí hacia la cerrazón de medianoche.
    Nos vimos en un claro del bosque con esas bestias peludas, los wendigos; sus manos eran más grandes que mi cabeza y tenían la misma estatura que la casa.
    Canna disparó una flecha gélida a la cabeza de un monstruo, y luego a otros dos…
    Con mi espada, corte la mano de otro engendro. Su otra mano casi me atrapa, pero con un agacho, pude destriparlo de un corte.
    Canna, sorprendentemente, tomo 10 flechas, tenso todas al mismo tiempo, y disparo, matando a unos cuantos más de un solo disparo, no podía creer que haya fallado en la anterior ocasión en el árbol, es muy habilidosa. Me di cuenta que era una mujer Amazona, y que solo quiso asustarme el otro día.
    Al morir todos los Wendigos, nos seguimos adentrando el bosque para buscar al líder Wendigo, que casualmente, no apareció de entre la multitud
    -El Wendigo líder no es tan pequeño, y no es tan fácil de derrotar- Me dijo Canna- Solo lo encontraremos en el Corazón del bosque.
    Nos adentramos al bosque en plena oscuridad. El entorno era bastante decadente con el pasar del camino. Los árboles eran cada vez más gigantescos y tapaban la luz de la luna. Yo me había quedado sin ungüentos, pero Canna tomo una flecha de su carcaj y la encendió con solo darle un soplido.
    -Esta flecha esta bendecida por la diosa Hefaetrus, Soberana del fuego, por lo tanto, no se apagará ni con agua, ni tampoco con arena. Úsala como antorcha.
    Seguimos caminando, hasta que nos encontramos con el Wendigo Líder, rodeado por aproximadamente 20 wendigos menores.
    Canna tomo una flecha, que al azotar contra los wendigos explotó en llamas incendiarias.
    Yo corrí hacia ellos, blandí mi espada sobre 3 wendigos con tal Ahínco, que murieron en pocos golpes repetitivos. El Líder quedó solo entre los cadáveres de sus compañeros.
    El animal salto sobre nosotros con todo su peso, pero nos movimos en el instante justo. Canna disparaba sus flechas sobre Él, pero no le hacían ningún daño, solo chocaban sobre su dura piel.
    Toma mi espada cubierta de sangre de Wendigo, y frote la flecha que Canna me entrego sobre la afilada hoja; Al hacerlo se alzó en llamas, Como las manos del mismísimo Diablo.
    Me moví con tal potencia sobre el animal, que hizo que su cuerpo se destrozara al impactar sobre él. El impacto Hizo que el animal estallara en llamas y cayera al suelo. Su cuerpo se volvía cenizas al ir consumiéndose. Tomé una botella de mi mochila y guardé un poco de la sangre de Wendigo en llamas de la diosa Hefaetrus, se mantendría encendido por el fin de los tiempos.

    `[cap 09 :D]


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