HerAklioN - Historia de la creación.



  • Hola, dejo esta historia que escribí rápidamente ayer para el clan HerAklioN a pedido, espero les guste.

    Cuando las invasiones Romanas comenzaron con el asedio a Grecia, bajo el mando de Sila el general máximo de las tropas romanas, los señores de la Grecia antigua obligaron a salir a todos los paladines y monjes del país para que siguieran con sus vidas fuera del continente a salvo de las flechas y espadas de los Romanos.

    Aún así hubo un reconocido paladín que junto a sus soldados luchó hasta el final defendiendo la fortaleza que cubría la última entrada al puerto de Heraklion. Este caballero de nombre Hotto, luchó con quinientos guerreros de fortaleza única contra los miles de Romanos que llegaban en bloques, era una misión más que difícil por no llamarla imposible…
    Cuando las últimas defensas habían sido traspasadas él avisó a sus hombres que huyan por sus propios medios, y eligió cuatro de sus mejores hombres para partir juntos, pues aun tenían tiempo de escapar de tal ataque masivo imposible de frenar.

    Tomaron sus cosas y comenzaron a correr en dirección contraría, donde había algunas granjas y con suerte algunos caballos.
    Gracias al destino había algunos con sillas aunque otros sin ellas, estos caballos estaban tan tranquilos que parecía no haber batalla alguna… los cinco caballeros con el tiempo en contra colocaron sus pies en los estribos y en un segundo salieron a veloz galope por el prado verde que llegaba al horizonte.
    Pasaron dos días hasta que encontraron una ciudad, cansados y devastados por el largo camino que recorrieron, casi sin dormir y sin comer. La ciudad era grande y no sabían su nombre aunque sólo buscaron un lugar donde comer y luego acostarse… en ese orden.
    Con ánimos de buscar tranquilidad, Hotto y sus cuatro soldados debatieron sobre que harían de sus vidas ahora en adelante… y parece que todos coincidieron en lo mismo. Salir del continente.
    Algunas horas después de decidir y coincidir en sus caminos tomaron todo lo que necesitaban para el viaje y partieron al muelle más cercano, una vez ahí encontraron grandes navíos que partirían pronto hacia las Tierras del Sur, pues los Romanos no tardarían en llegar hasta la ciudad y los aldeanos estaban un poco atareados de trabajo recolectando todo lo que podían para llenar los almacenes de los barcos que los acompañarían a su destino en algunas horas. Toda la ciudad estaba moviéndose para partir y los rostros llenos de tristeza inundaban el ambiente.
    Hotto y sus cuatro compañeros subieron al navío y un tiempo después zarpó en conjunto con otros barcos de gran tamaño con el mismo destino, el sur.

    Pasaron seis días navegando, apuestas y mujeres era la diversión, todos querían comenzar de nuevo en otro lugar y no había espacio para el arrepentimiento.
    Cuando llegaron todos se acercaron a la proa ansiosos por ver nueva tierra y ahí estaban los muelles de Banderbill brillando de cuidado y decorado con pescadores que miraban con atención a los barcos de transporte que llegaban aún desconocidos para los lugareños.
    Apenas lanzaron las anclas al agua montones de soldados con formación en punta se colocaron en posición de combate inmóviles esperando la orden. Un hombre resaltaba entre los soldados por ir armado con un gran mandoble de guerra que brillaba con los rayos del sol.
    Al bajar la escalera desde el barco un hombre salió como dejando ver las manos y hablando el idioma de ese continente. Un soldado de la formación se acercó y minutos después de escuchar al hombre que explicaba la situación, el defensor del puerto fue a buscar a su Rey para que haga presencia. Segundos después su majestad se hizo presente y habló con el ciudadano, que volvió a explicar que habían salido con vida de la mayor invasión Romana y que en su mayoría la tripulación eran mujeres y gente trabajadora con oficios.
    Tancredo de Banderbill aceptó a los extranjeros con la condición que éstos trabajasen dentro del territorio a su poder (Nix, Ullathorpe, Banderbill). El mismo se retiró y con él todos sus soldados.
    Los ciudadanos pisaron tierra y la felicidad llegó, algunos lloraban de alegría y otros saltaban por haber burlado la muerte y haber encontrado refugio en un lugar así.
    El grupo de cinco caballeros con Hotto a la cabeza, salió del barco y caminaron dentro de la ciudad. Observaron el Castillo de Tancredo, algunas bóvedas enormes, el edificio de entrenamiento y una bella posada al final del camino.
    Algún tiempo pasó hasta que se acomodaron en la ciudad, vivían donde los dejaban dormir. Hotto tenía una idea en mente, cambiar su vida completamente formando un grupo de soldados que luchase por el bien, sólo por el bien.
    Trabajaron donde pudieron para conseguir caballos y poder montar, algo con que defenderse y algunos víveres para vivir eran esenciales, al cabo de algunos meses ya tenían una casa que mantenían entre los cinco.
    Independientemente del Rey y sus hombres, estos caballeros pensaron que debían su vida a la voluntad de su señor, y se empeñaron en descubrir campamentos madereros que no sean del reino en territorio Real, bandidos del bosque y demás.
    Un poco más de un año y éstos eran hombres por demás experimentados, habían ganado tal confianza con Tancredo que cuando debían avisarle algo directamente pedían entrar al castillo. Cada dos días este grupo tenía información por demás necesaria para todo Banderbill.
    En la última batalla contra las fuerzas oscuras por la soberanía del desierto, cerca de Ullathorpe, el Rey envió más de dos mil tropas a pié y pidió exclusivamente que el grupo de guerreros participe en el enfrentamiento como última prueba para ganar su confianza plena. Se esperaba una batalla por demás ganada pero la Legión tenía más guerreros de lo pensado y dio más batalla de la que creían dejando un saldo de 1400 muertos entre ellos… su líder Hotto, que con una lanza incrustada en su abdomen cayó tendido al suelo y no tardó en perecer.
    Al volver, los soldados del ejército real estaban tranquilos por la victoria pero golpeados por el gran número de caídos, el grupo Griego estaba devastado por la baja.
    Cuando llegaron a la ciudad avisaron al Rey de la victoria y también de los caídos. A pesar de eso Tancredo estaba feliz de la reciente batalla y observó que faltaba el líder de esa pequeña compañía de hombres, que con diferentes vestiduras resaltaban entre las armaduras de los soldados reales.
    El grupo buscó el cuerpo de Hotto y entre los cuatro llevaron su cadáver al puerto donde en una balsa de madera fue arrastrado por la corriente en dirección a su ciudad natal.
    Estaban rotos, la unión parecía desvanecerse… y un hombre adulto llegó al lugar y en griego dijo.
    -Cuídalo Poseidón.
    Los demás se sorprendieron al ver que un hermano de su tierra estaba ahí, y se alegraron al ver que no todo estaba perdido aún, porque esas palabras sólo se decían en su compañía de guerreros en su Heraklion querida, por lo tanto él era un hermano.
    Hablaron un poco y éste era un guerrero veterano de unos cuarenta años, amante de la espada y el bien, trabajaba actualmente para el Castillo de Tancredo también, sólo que éste tenía un mejor cargo ya que manejaba las defensas de la puerta de la ciudad, pues tenía dos años más en la ciudad que ellos y gracias a su gran mente estratega llegó como anillo al dedo para Tancredo.
    El guerrero se llamaba Lathon, y su amistad fue tan grande para con estos soldados que lo bautizaron como nuevo líder del grupo al cabo de unos meses por su inteligencia superior y habilidad con la espada.
    El Rey de Banderbill otorgó una capa azul con detalles dorados a cada uno de los guerreros por la victoria en el desierto, la misma tenía un dibujo de un lobo albino con una mirada penetrante que sólo un lobo de verdad podría tener. Gracias a la nueva incorporación, el Castillo no dudó en confiar en el grupo ni en su nuevo líder ni por un segundo y pasaron a ser miembros de vital importancia en el Consejo de Banderbill.
    Ahora eran un grupo de verdad, compañeros de batalla, hermanos de espadas… y necesitaban un nombre. No fue difícil pensar uno, ya que éstos caballeros no olvidaban sus raíces y se nombraron como los guerreros de HerAklioN, en honor a su ciudad y a su antiguo jefe Hotto nacido en la ciudad del mismo nombre.
    Conquistaron castillos y destruyeron fuertes, junto a miles de soldados del Rey propagaron la paz al territorio bajo el estandarte de Tancredo de Banderbill. Los HerAklioN fueron partícipes de las últimas cuatro grandes guerras que se libraron en las Tierras del Sur, protegiendo con sangre y corazón cada porción del territorio Real.
    Hoy día los cinco caballeros siguen con vida, todos aún luchan excepto Lathon, que por su avanzada edad ya no puede batallar, aunque sigue siendo la cabeza del grupo…


  • 👑 Ejército Real 👑

    Mo-Mo muy buena historia y muy buena redacción.Segui escribiendo mas historias que podrias ser un bueno rolero.

    Me dio un poquito de risa el nick
    TANCREDO

    una pequeña correcion:
    el Rey envió más de "dos mil" tropas a pié

    dio más batalla de la que creían dejando un saldo de "1400"muertos entre ellos…

    pones primero en letras ,luego en numero.pero solo es una pequeña correcion nada mas .

    Saludos alos Amigos HerAklioN

    Emi.S



  • Gracias por comentar. Tenes razón, esos son errores de tipeo que no pasé en el borrador, por hacerlo apurado me pasó. Ya lo arreglo ^^



  • Muy lindo relato, me encantó la verdad, muy buena redacción tenés. Es un don.

    Gracias por la historia del clan.



  • De nada papá es un placer y gracias por la buena onda 🙂


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