La Belleza de Margaret [ Historias y Leyendas]



  • **Márgaret siempre había sido la chica popular del instituto, era atractiva, engreída y rodeada de supuestas amigas que en realidad la envidiaban. Márgaret podía tener a cualquier chico que se propusiera, no necesitaba molestarse en desarrollar una personalidad interesante, pues su aspecto le era suficiente. Así pensó durante largos años, así creyó que se comería el mundo, pero se equivocó.

    Todo empezó un Lunes por la mañana, en el que tras despertarse y visitar el baño descubrió que un molesto grano había crecido bajo su labio inferior. De ninguna manera podía asistir a clase con tal protuberancia en la cara, su reputación en el instituto dependía de ello. Preocupada por ser juzgada por los demás no tuvo más remedio que ocultarlo bajo una tirita.
    Las clases comenzaron y afortunadamente nadie osó en preguntar sobre la novedad que llevaba bajo su labio, sin embargo, en ocasiones descubrió a sus amigas cuchichear a sus espaldas con sonrisas de malicia. Pero… ¿que más daba? En realidad no le importaba, pronto volvería a ser igual de hermosa y ellas no tendrían más remedio que resignarse.

    El día transcurrió con normalidad en el instituto, hasta el instante en que necesitó visitar el escusado. Al entrar en él no pudo reprimir la expresión de repugnancia al verse reflejada en el espejo, pero más aún le resultó evitarla cuando descubrió que un cerco amarillento se dibujaba en el esparadrapo. Al instante se deshizo de la tirita y miró lo que había debajo:
    El grano había adquirido forma de de cráter, su contorno se encontraba rojizo por la
    hinchazón y de su interior salía pus a borbotones.

    Márgaret regresó a casa sin explicaciones. Nadie debía verla en tan lamentable estado y,
    como su padre se encontraba de viaje por motivos laborales, no tuvo más remedio que
    intentar curárselo por sí misma.
    Pero los días pasaban y su aspecto empeoraba; de su interior creció un aceitoso y rígido pelo negro que se quitó mediante un tirón de pinzas. El dolor fue descomunal aquella noche. Mientras intentaba dormir podía escucharlo palpitar en si cabeza una y otra vez, susurrando su nombre en sueños.

    "Márgaret… Márgaret…"

    Se despertó bañada en un sudor frío. Su almohada estaba completamente empapada, y su
    rostro latía como si el corazón se encontrara tras su mejilla. Sin embargo, a pesar de ahora encontrarse consciente, volvió a escuchar aquella decrépita voz en su mente; No podía ser real –pensó-.

    "Márgaret…"

    Completamente turbada corrió hacia el baño. Allí su expresión pasó del sobresalto al
    completo pánico cuando descubrió que, en el lugar donde el pelo había sido arrancado, ahora yacía un orificio profundo. Un agujero inmundo del cual emergía un hedor agrio y pútrido, una obertura sin fondo que se contraía y dilataba a medida que escuchaba susurrar en su cabeza.
    Resultaba perturbador pensar que el grano era la fuente de su delirio, que
    aquel esfínter monstruoso estaba vocalizando su nombre a medida que ensanchaba y reducía
    su radio.

    “Márgaret… no podrás deshacerte de mí… Cuando tu comes yo me alimento de la grasa que se derrama por tus labios. Márgaret… dame un poco más… déjame crecer”

    De haber evitado la superficialidad Márgaret hubiese aprendido que las personas que
    realmente te aprecian son aquellas que no sólo te alaban por tu belleza, son aquellas que se preocupan por tus problemas. Quizás de esta manera hubieran descubierto que bajo aquella tirita no había nada y que aquel desagradable parásito era un reflejo del tumor que estaba incubando en su cerebro.

    Lamentablemente ninguna de sus supuestas amigas se molestó en ir a visitarla, los días pasaron, y aquella enfermedad representada por su mente en forma de grano la acabó devorando.**



  • Interesante…



  • muy bueno
    me encanto y te deja una valiosa leccion 🙂



  • Esta buena la historia.



  • flashera, pero esta bueno porque te aclara lo flashero al final


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