Cirugia Divina. [ Historias y Leyendas]



  • **No se digamen si les gusta 😄

    Incluso mi hermana, sorda antes de que cualquier atisbo de razón fuera herramienta para cometer un pecado, pudo sentir el galope del caballo de Sir Maloury, que se transmitía con fiereza a través de las piedras calizas que unían la cordillera con nuestra casa. Mi madre no paraba de entrelazar y separar sus manos como si ahí catalizara todo su nerviosismo.

    Los empapados cabellos rubios de Annie brillaban a la luz de la candela que yo mismo sostenía, desparramados en la almohada como ribetes de oro. Tenía que cambiármela de mano cuando la tenía el tiempo suficiente para que el calor de la llame amenazase con quemarme la piel. El resto de la cabaña estaba a oscuras.

    Ya queda poco, cariño.

    Una mano de mi madre, exenta de joyas por su propia iniciativa, acarició la pálida frente de mi hermana. Estaba helada. Parecía hecha de carne muerta. El suelo ya temblaba intensamente. Mi madre echó a correr a la puerta de la cabaña, y asomó el rostro esperando ver lo que vio: Sir Maloury ataviado de sotana y sombrero cabalgando encima de su veloz caballo. Lo ató al poste de madera que se erigía en la fachada y se quitó el sombrero antes de entrar. Era eficiente en ocultar sus preocupación con aires de encantador galán de paladar refinado a base de tés y galletitas. Pero a mis ojos no se escapaban detalles que desvelaban claramente su real estado anímico: el parpadeo discontinuo, el relamido de sus labios, su respiración entrecortada. No eran signos, sin duda, de un hombre relajado.

    Nada más cruzar la puerta me hizo un gesto con la mano para que me retirase con la candela. Iba a explorar a mi hermana. Yo le lancé una mirada despreciable. No apoyaba esos métodos propios de la magia y más en una época en que la medicina estaba en los albores de vivir un cambio radical con las observaciones de Leeuwenhoek. Me eché hacia atrás, y sus abundantes canas en la zona temporal y la nuca se libraron a la exposición de mi potente haz de luz.

    Le subió la blusa a Annie para sentir los latidos de su corazón. Miró hacia arriba mientras la palma de la mano de Maloury comprimía su seno izquierdo. Se removió, incómoda. Él contrajo la musculatura de su brazo para inmovilizarla contra la cama. Mi madre le susurró al oido para tranquilizarla. Una vez concluido que tenía un pulso irregular, se dispuso a examinarle las pupilas. Reclamó mi acercamiento con la candela sin siquiera mirarme por encima del hombro. Yo le hice caso y colaboré a que le mirase los ojos. Se inclinó y pegó la suya a la inexpresiva de la chica, tratando de ver el fondo de sus pupilas.

    Dijo algo en un idioma que me resultó totalmente extraño. Se puso en pie y nos llamó a mi madre y a mí para que le siguiéramos hasta un rincón. Mi madre le informó de que Annie era sorda y si quería decir algo podía hacerlo ahí mismo. Él, tras pasarse la mano por el mentón como si no hubiera entendido, empezó a hablar.

    Le ocurre lo mismo que otro caso que atendí hace unos años. En aquella oportunidad, fue un chico de catorce años. Tenía el demonio en el pulmón. Al palparla he notado una irregularidad en el transcurso de los latidos de su corazón, pero me ha llamado la atención que éstos me llegaban más sordos de lo normal. Tiene el pulmón izquierdo aumentado de tamaño, de ahí su respiración entrecortada y su intensa palidez. El diablo le consume todo el oxígeno para poder vivir.

    Al oir aquel vocabulario estudiado sin duda en alguna guía médica para tratar de justificar, en vano, sus métodos, no puedo negar que quedé bastante sorprendido. Todo lo que había dicho tenía un atisbo de lógica que nunca hubiera creido que pudiera existir dentro de la cabeza de un exorcista de tres al cuarto.

    Prosiguió con su pseudodiagnóstico, diciendo que tenía que abrir a mi hermana el pecho para echarle un agua especial hecha a base de violeta, cárcamo, agua bendita y sangre de avestruz. Mi madre, al oir un procedimiento tan violento se llevó la mano a la boca para extinguir el llanto. Temblaba como una bandera que intenta resistir atada a su asta una fuerte ráfaga de viento. Supongo que no quería que su hija fuera abierta por el tórax como una rana, pero los médicos no le daban posibilidades de sobrevivir y no tenía más cartas en su mano. Era eso o la muerte. La cuestión era: ¿éso y la muerte eran cosas distintas?

    Ordenó a mi madre que saliera de la cabaña. A mí me dijo que permaneciera allí dentro para asistirle en la intervención. Salió en busca de su instrumental quirúrgico y la poción supuestamente mágica. Trajo sostenido encima de sus manos una manta amarillenta en cuyo interior se disponían alineados, según un orden de tamaño, un cuchillo de hoja grande, capaz de rajar el vientre a un hombre de un solo tajo, luego dos o tres cuchilletes y una especie de punzón. Mi hermana, allí tirada en la cama, aún no estaba al tanto de nada. Puso en una silla el instrumental y la poción. Se sacó del interior de la camisa una cuerda y me mandó atar a mi hermana. Fue muy duro.

    Estaba postrada en agonía mortal, toda llena de sudor, el pecho aún descubierto desde la exploración, moviéndose d eun lado a otro como quien vive una intensa pesadilla, Yo la cogí por las muñecas y le di tres vueltas con la soga antes de anudarla. Me miraba con ojos de incomprensión. No sabía qué pasaba. Una vez atada de los brazos, hice lo mismo con sus piertas, extendiendo la soga de sus muñecas a sus tobillos. Estaba fría, muy fría. La cuerda que me quedó la até a las patas de la cama.

    Volví con Maloury y le dije que todo estaba listo. En ese momento desinfectaba el instrumental con alcohol. Bien, pequeño. Ahora verás cosas que jamás creerías de boca de los demás. Querrás huir. Pero he cerrado la puerta de casa. Necesito a alguien aquí conmigo que me ayude y me de ánimos. El diablo se ha instalado en el cuerpo de tu hermana, en un órgano vital, y tenemos que echarlo de ahí. Yo oí en silencio. Agarró, tras decir todo aquello, el cuchillo de gran tamaño y se aproximó a la cama de nuevo. Yo le acompañé con el objetivo de cumplir mi tarea como un hombre: iluminar el campo operatorio.

    Enarbolé la candela hasta la altura de mi nariz, más o menos. Maloury agarró el cuchillo por el mango de áspera amdera. Desde luego, aquel cuchillo sería apropiado para la matanza porcina. Bajó con un diestro movimiento de muñeca, deajndo la hoja metálica a ras de piel. Mi hermana observaba su brillo con los ojos como queriendo huirle de las órbitas. A mi se me removieron las tripas. Estuve a punto de lanzarme en un arrebato contra él para impedir lo que hizo a continuación: inclinó el cuchillo hasta dejarlo en posición vertical y clavó la afilada punta bajo el seno izquierdo de Annie. La punta, que ya había desaparecido bajo la carne, liberó de sus entrañas un gran chorro de horrorosa sangre. Las facciones faciales se le deformaron en un gesto de sufrimiento supremo, las mandíbulas en apertura máxima, los párpados a punto de romperse de tan estirados como los tenía, la lengua un montón de músculos en continua contracción y relajación sin objetivo aparente.

    La punta del cuchillo bajó en dirección al diafragma, como si fuera una aleta de tiburón que surca las aguas, en este caso de color rojo. Yo mantuve todo el rato la candela en alto, sin poder ocultar mi temblor ni pude reprimir mis lágrimas en el momento en que el interior de mi hermana se expuso a nuestros ojos llenos de asombro.

    Maloury dejó el cuchillo limpregnado de sangre a un lado y agarró con fuerza el tórax de mi hermana. La sangre no cesaba de brotar. Sus manos se cerraron junto a la incisión y tiraron hacia afuera. Cuando el hueco fue lo suficientemente grande para ver parte de las costillas, metió los dedos para mantener los bordes separados. Y cada vez más sangre. Cada vez más rojo. Mi hermana había perdido el conocimiento, o quizá estuviera muerta, no lo sabía a ciencia cierta. Como tampoco sabía a ciencia cierta el exorcista metido a tareas de cirujano nada de lo que hacía.

    Volvió a coger el cuchillo, y empezó a cortar las costillas como si estuviese serrando el tronco de un árbol. Éstas se rompieron entre crujidos, una tras otra, rompiéndose la capa de hueso ante la superior fuerza del acero.

    El agua, trae el agua. Fui corriendo al rincón y cogí el frasco con la poción. Desde allí pude contemplar las figuras de los dos veladas por la oscuridad. Era una escena realmente tétrica. Tenía mucho miedo. Le entregué el bote en la mano. Lo vertió completamente en el interior del agujero. No se veía el corazón, pero los latidos traspasaban la carne y cobraban vida en nuestros oídos. Entonces sacó el extraño punzón y un rollo de hilo grueso para realizar la sutura. Me pidió que apretara con fuerza para tapar el boquete. Me colgué improvisadamente la candela del cuello y me extendí en la cama y así aprovechar toda la fuerza de mi cuerpo para unir la piel rota. Los mantuve unidos mientras el exorcista llevaba el punzón de borde a borde, con la cuerda atada en la base. Perforación de un borde, del otro, repetición del mismo mecanismo en sentido opuesto y nudo. Así hasta tapar todo el corte. Para desinfectar la herida, roció con alcohol toda la superficie y luego puso una especie de peyote natural para favorecer la cicatrización.

    Me quité el fuego del cuello para no quemarme y tapé a mi hermana con la blusa. Abrió la puerta a mi madre y le dijo que necesitaba reposo. Para el dolor le recomendó una infusión a base de extractos de varias plantas fáciles de conseguir. Me felicitó por mi valentía y se marchó montañas arriba. El galope de su caballo se hizo inaudible a los pocos minutos. Yo me mantuve atento a él mientras miraba el pecho de mi hermana, que, milagrosamente, aún subía y bajaba.**



  • ah no lo termine, me dio mucha impresion :S si soy un cagon pero me mata imaginarlo, alguien hace un resumen de lo que pasa despues que le corta y separa las costillas?XD


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    muy bueno lo qe no me gusto qe dice muchas veces a mi hermana osea pudieran usar otros conectores pero weno esta piola igual



  • Esta genial… va tomando color en el parrafo 8. Yo pense que la iban a abrir al pedo y que al final iba a ser una inflamacion comun del pulmon xD.

    Muy buena



  • Muy bueno, me entretubo bastante, lo inventaste vos o lo sacaste de alguna pag?



  • La saqe de una pag y la invente 😛 digamos la idea la saqe y la ise yo entienden ?



  • exelente la termine de leer, te uqedo genial felicitaciones



  • @Matyh:

    La saqe de una pag y la invente 😛 digamos la idea la saqe y la ise yo entienden ?

    **No entendí, vos sacaste la trama del cuento e hiciste una similar? Todo eso lo escribiste vos?

    sldos!**



  • Por dios.
    No puedo creer como te mete en la historia.
    Parece un asesino, pero luego, a pesar del miedo del hermano, puede curarla, y el hermano reacciona a las órdenes del doctor.
    Saludos, y seguí así.



  • Increible,Te Felicito muy buena historia. Al principio lo tuve que leer dos veces porque no lo entendía… Pobre tipa Le clava el cuchillo totalmente despierta


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    jojojo qe buena historia, esta loca esa mina xD



  • @'[L:

    ujáN;1288775']**No entendí, vos sacaste la trama del cuento e hiciste una similar? Todo eso lo escribiste vos?

    sldos!**

    Nonon,Yo lei la historia la pege y le fui agregando mas palabras y cambiando para que le de mas sentido


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    @Matyh:

    Nonon,Yo lei la historia la pege y le fui agregando mas palabras y cambiando para que le de mas sentido

    Pero igual queda a la historia real, o le cambiastes la trama?



  • Queda igual si se lo cambio no seria esa historia..



  • Muy buena la historia hasta me dio un poco de imprecion 😛



  • Yo no puedo dejar de escuchar el cerrucheo en sus huesos y el crujido que hacian cuando se partian.
    Muy buena la historia no podes dejar de imaginarlo.


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