Capítulo uno: “El Clan de las Cabezas Rojas” y Lady Kelper.



  • Capítulo uno: “El Clan de las Cabezas Rojas” y Lady Kelper.

    Ellos se llamaban a sí mismos “El Clan de las Cabezas Rojas” por ningún motivo en especial, tan solo que les sonaba agradable y creían que a los demás les sonaría intimidante. Lograr intimidar, en aquellos tiempos violentos, no era poca cosa. Lo cierto es que al gobierno de turno, un turno que parecía no acabar nunca, (en diciembre se cumplirían cincuenta años desde el día en que Lady Kelper se había autoproclamado “dueña de todo lo que se extiende desde la comodidad de mi cama hasta el mar”), lo cierto es que, como voy diciendo, al gobierno de turno, o sea a la exclusiva persona de Lady Kelper, le importaba muy poco los nombres particulares, porque para ella todos los clanes opositores tenían un solo nombre “esos bastardos que me impiden gobernar tranquila, que entorpecen la tarea celestial que vengo a llevar a cabo, que desvían la mirada para otro lado, negándose a admitir las inconfundibles pruebas de la enorme mejoría que experimenta el país, etc…, (las inconfundibles pruebas no eran más que una dudosa estadística redactada por ella misma que afirmaba que el índice de felicidad per cápita había aumentado de 23,45% a 87,99%). Bueno, para ser justos hay que admitir que al Clan de las Cabezas Rojas tampoco le importaba lo que Lady Kelper hiciera en realidad, ellos tenían la imagen de una represiva, corrupta y particularmente insoportable emperatriz fijada al cerebro, y no importaba que hiciera la pobre, ellos seguirían fieles a su odio nato y ciego y a sus escasos objetivos ideológicos, que se limitaban tan solo a lograr rebanarle la cabeza de una buena cuchillada, luego… ya verían.

    Porque era cierto que el país había experimentado mejorías gracias a Lady Kelper, a pesar de que se metiera una considerable parte del tesoro nacional en los bolsillos y que hubiera contratado a un centenar de torturadores que practicaban el submarino tanto seco como mojado. Bueno, el pueblo había renunciado a la libertad de expresión, a cualquier tipo de libertad en realidad, a la justicia, y algunas otras cosillas sin importancia, pero a cambio ya no se morían de hambre o por un resfriado (la medicina había desarrollado grandes avances gracias a Lady Kelper). Además estaban agradecidos de que los años de violencia hubieran terminado, o al menos eso creía la mayoría, pues Lady Kelper ocultaba muy hábilmente la despiadada campaña militar contra la oposición. “¿Has oído eso de que se están torturando a los subversivos?” “Sh, ¿qué dices? Si gracias a la santa de Lady Kelper me llegó ayer un pavo que estaba de lo mejor”, es tan solo un ejemplo de los diálogos de este tipo que se mantenían en las calles.

    Volviendo al “Clan de las Cabezas Rojas”, este estaba conformado por dieciséis jóvenes, todos muy diestros en el manejo de la espada, aunque algunos mejores que otros. Según su habilidad en la lucha y en orden ascendente sus nombres eran: Manolo, Juana, Juanita, Diego, Esteban, Gustavo, Rosario, Roxana, María del Campo, Rossana, Rose, Ana, Juan Cruz, Adán y Eva. Por lo que la mejor guerrera del clan no era nada menos que una mujer, y los hombres del grupo debieron aprender a guardarse cualquier comentario machista para sus adentros si querían conservar la cabeza. Eran un grupo muy unido, al mando de un único maestro que se ocupaba de transmitirles todo su conocimiento, desde la mejor forma de cocinar el pescado hasta el tiro con arco. Al maestro lo llamaban Maestro, porque según él decía, si alguien lo llamaba por el verdadero nombre caería irremediablemente muerto. El clan habitaba en el sur de la nación, en una zona fértil y hermosa en la que nadie se atrevía a entrar. Estaba dentro de los planes a corto plazo de Lady Kelper conquistar la zona, pero por el momento ellos gobernaban allí. La autoridad mayor era el maestro y luego seguían los jóvenes guerreros, ordenados según su habilidad con el manejo de la espada, de tal forma que Eva mandaba sobre todos salvo el maestro, y Adán sobre todos salvo el maestro y Eva, y Juan Cruz sobre todos salvo el maestro, Eva y Adán, y así sucesivamente hasta llegar al final de la cadena alimenticia: Manolo, el más torpe de todos, constante objetivo de bromas pesadas y chistes igual de pesados. Por lo que dentro de su corazón comenzó a crecer un amargo resentimiento…

    Si recibo opiniones favorables ya mismo me pongo a escribir la parte dos, tengo todo bastante pensado.
    También aprecio las correciones ortográficas/gramaticales que se me hagan, porque casi seguro que me comí un par de errores.



  • @Shameless:

    Manolo, Juana, Juanita, Diego, Esteban, Gustavo, Rosario, Roxana, María del Campo, Rossana, Rose, Ana, Juan Cruz, Adán y Eva..

    Juana y jaunita eran primas no?

    Az Lm: A robar post a Locuras.- Advertido lee las reglas del subforo



  • @3mI.:

    Juana y jaunita eran primas no?

    em, y si mejor me decis que te pareció el cuento?
    soñá que me voy a poner a pensar dieciseis nombres roleros : /
    son detalles, concentrate en lo que importa



  • @Shameless:

    em, y si mejor me decis que te pareció el cuento?
    soñá que me voy a poner a pensar dieciseis nombres roleros : /

    No me gusto.

    Az Lm: Lee las reglas del subforo. Advertido



  • @3mI.:

    No me gusto.

    okey gracias, = ), si fundamentas tu opinión nadie se enoja, bue me fui a domir hasta mañana



  • la verdad a mi me gusto, escribis bien ,i el cuento esta lindo .



  • @Narshall:

    la verdad a mi me gusto, escribis bien ,i el cuento esta lindo .

    gracias 😃


Log in to reply