Reliquias del Tabernero



  • El siguiente relato ha sido encontrado en la taberna de nix por su propio dueño. Se desconoce el rostro de su autor, mas no su nombre, pues está fijado bien claro al pié de la hoja. No está fechado pero el papiro en el que esta escrito parece tener al menos cien años de antigüedad.

    Si alguien conoce historias en estas tierras, pues esos son los taberneros. He aqui una de ellas:

    *Cuando desperté, mi cuerpo estaba tieso. No solo por la roca que había usado de almohada durante largas horas, sino también por el pisotón que ese bribón le dio a mi mano. El barullo en la ciudad de Nix era insoportable. Lo primero que atiné a pensar fue que piratas habían desembarcado a unos metros de mi, donde había tomado mi última pinta de cerveza, pero al levantar la mirada solo pude deleitar mi vista con dos pescadores medio ebrios intentando despedazar un pollo crudo con los últimos dos dientes que les quedaban sanos. Luego vino a mi cabeza la idea de que Nix ya no era un sitio seguro para descansar, así que volteé para ver cual era el panorama de la ciudad: algunos guerreros de oídos sordos repetían la inútil secuencia de siempre, parados frente a frente desperdiciando sus pociones, agitando sus espadas uno contra otro en una inútil pelea, cuya única recompensa era elevar un poco mas el ego. Más allá del muelle y detrás de la tienda de pescadores, el panorama era aún mas turbio. La vorágine de gente era insoportable; pisotones, empujones, la mano negra de algún ladrón y largas colas para retirar equipamiento del banco. Los comerciantes intentaban trabar la puerta de su recinto con una especie de barreta a la que habían añadido varios sillones amontonados. Fue en vano. Un enano barbudo no tuvo mejor idea que desbandarla de un cabezazo. Me levante de un salto. La parva de de gente saqueaba las tiendas y comenzaba proveerse de grandes cantidades de pociones y el mejor equipamiento. Rápidamente la muchedumbre empezó a drenar por la salida norte de Nix.

    • ¿Qué está sucediendo? – pregunté a un gnomo de ojos saltones que pasaba corriendo.
      Su respuesta se perdió en el viento. Revisé mis bolsillos pero recordé que había entregado mis últimas monedas de oro al tabernero a cambio de unas cervezas, así que me dirigí al banco rápidamente y retire seiscientas pociones rojas y setecientas azules. Como buen asesino, mi daga seguía en mi cinturón, mi escudo al hombro y vestía mi túnica azul de costumbre. La ciudad estaba quedando desolada y fueran donde fueran todos, no cabía duda que yo sería el último en llegar. Me dirigí a la salida con la esperanza de hallar a alguien que me indicara que estaba sucediendo, y así ocurrió. En la salida de la ciudad un joven mago se esmeraba por buscar un sitio en un mapa.
    • ¿A dónde se dirigen todos, a donde te diriges tú?- pregunté.
    • No pu.. p… puedo encont…trar la ruta a p…p…p…- dijo tartamudeando
      Lo único que me faltaba, tener que descifrar el idioma de un tartamudo, pensé – ¿A la pirámide?
      -¡No! Al p…p..– se trabó
    • ¿Al polo sur? No conozco esa ruta -
    • ¡No!- Insistió.
    • ¿Al…-
    • Al pantano – dijo en una bendita interrupción.
    • ¡Andando! – Respondí – Yo conozco el lugar, ya me podrás explicar todo en el camino- dije ajustándome las sandalias.
      En ese momento sentí un cosquilleo en mi oreja derecha, era la señal de costumbre. Algún camarada de la Armada Real estaba intentando comunicarse conmigo. Era Slut:
    • Estoy regresando de Dungeon Aqua, navego veloz a toda vela, espérame en la salida de Nix – resonó en mi cabeza.
    • Entendido –
      En el corto momento de espera, el joven mago tartamudo aprovecho para relatarme entre muecas y gruñidos lo que estaba sucediendo: Aparentemente el cofre sagrado de alguna deidad había sido descubierto y despedazado por unas criaturas infernales en las mismísimas catacumbas donde lo ocultaba, y éste en un ingenua maniobra decidió poner a prueba a los mortales. Como recompensa, podríamos quedarnos con sus reliquias. La entrada a esas catacumbas secretas estaba ubicada en algún lugar del pantano, un lugar al este de Nix.

    Mis agudos sentidos me hicieron voltear antes de que Slut tocara mi hombro. Su semblante emanaba luz. Era una de las más experimentadas magas que he conocido, originaria de las tierras élficas, miembra y compañera del mismísimo ejército de Banderbille, su túnica Imperial lucía impecable como de costumbre. No hizo falta mas que una cálida mirada para saludarnos y emprender camino: Atravesamos dos bosques en dirección Este antes de llegar. En el camino, mi oreja derecha volvió a zumbar, intercambiamos una mirada fugaz con Slut y al volver la cabeza ahí estaban esperándonos Feanor, Sweet, Caspian todos ellos destacados miembros del Ejército Real junto a otros guerreros provenientes de las más diversas y extravagantes tierras. Toda una tropa avanzaba surcando la tierra.
    El joven mago tartamudo se adelanto, y antes de que pudiera reaccionar ya se hallaba hundido en el barro hasta las orejas. Sin darnos cuenta, nos habíamos internado en el pantano. El joven mago, al cual nunca pregunte su nombre, intentaba salir de esa trampa mortal aferrandose fuertemente a la rama de un árbol. Lo protegimos inmovilizando a las horrendas alimañas que se acercaban para cortarle la garganta y hundirlo en el lodo hasta que pudo salir.

    • Creo que defequé mis vestimentas- dijo temblando.
    • No te preocupes – conteste en tono jocoso – con todo ese barro no notarás la diferencia joven mago.
      Todos soltamos una carcajada
    • ¡Basta de bromas! – Exclamó Caspian señalando lugar cercano – Hemos llegado, allí esta la entrada.
      Nos acercamos. He conocido muchos portales en mi vida, pero ninguno como el que tenía frente a mis ojos: Justo bajo nuestros pies se arremolinaba la superficie fangosa mezclándose con el lodo en un túnel brillante que podria llegar hasta el mismísimo centro de la tierra. El primero en entrar fue Feanor, luego Slut y con ellos, el resto de nosotros. El viaje a esas catacumbas fue mas corto de lo que pensaba. Aún no terminaba de pestañear cuando un chorro de sangre fría proveniente de la herida de un mal viviente me entro en el ojo. Un guerrero llamado Cobra le había cortado el cuello a un mago. Puse mi escudo al frente y tome mi daga del cinturón. La sangre brotaba de todos lados. Magos oscuros convocaban palabras mágicas aterradoras. Se escuchaban Gritos, explosiones mágicas, y los sonidos de las hachas al atravesar los cascos y las armaduras. Medio a ciegas impacte una puñalada certera en las costillas de un bandido que cayó tendido al piso. Mis compañeros desataban el poder de sus hechizos sobre aquellas almas oscuras. La batalla duro varias horas hasta que el último mago se fue directo al inframundo. Pero teníamos que apurarnos, las Hordas del Caos no tardarían en regresar y aun teníamos que derrotar a las criaturas que custodiaban las reliquias. Nosotros conocíamos aquellas bestias y sabíamos que si nos organizábamos, algunos podían liquidarlas, mientras otros nos encargábamos de defenderlos.

    Un joven cazador Dio el golpe letal al ultimo Golem. Algunos se adelantaron para tomar la recompensa. Yo lo intente pero fue en vano. Me limpie la sangre del rostro para ver mejor y ahí lo vi. Era el Manto de Dragón. Una de las vestimentas más finas, resistentes y codiciadas de todos los tiempos y todas las tierras. No estaba al alcance de ninguno de nosotros, de ninguno de todos los valerosos guerreros que esa noche habían regado las ásperas catacumbas de sangre, pues en ese instante como arte de magia o arte divina apareció su dueño. Una legendaria deidad de las tierras élficas; su nombre: Rafael.
    Sus primeras y últimas palabras fueron: - Han peleado con honor, han derrotado a las hordas del caos, han masacrado a esas alimañas, han demostrado valor y han conseguido esas reliquias que tanto codiciaban. Pueden quedárselas, son solo sobras para mí, pero sería un desperdicio entregar este valioso Manto a un mortal.
    Lo recogió del piso, se lo vistió impecablemente y así como llegó. Desapareció en las tinieblas de las catacumbas.

    Zku Za, el asesino elfo oscuro.*



  • Me encantó tu vocabulario, y más que nada tu imaginación que la explayaste bárbaro. Lo único que no me gustó es tanto punto y seguido, pero es un detalle menor.
    Bienvenido Ter Zkus, espero verte seguido por acá 🙂



  • Wow, muy lindo relato joven Ter Zkus, me encantó todo el relato, muy imaginativo. ¡Sin palabras! está muy bien tu vocabulario. Coincido con MO MO que le pusiste muy puntos y seguidos al relato, pero fuera de eso es exelente.

    ¡Bienvenido a la sección!



  • Ey! Que bueno que les haya gustado muchachos! Gracias por la pequeña crítica, que sirve mucho y mas aún por la bienvenida.
    Nos vemos pronto!



  • Hermosa historia, creo que casi ni faltas ortográficas vi, amé la parte cuando el mago defecó su vestimenta jaja . No tengo ninguna crítica, tal vez se me hizo raro cuando menciona lugares como "Dungeon Aqua" pero es de menor importancia, la verdad excelente!



  • Bonita historia.Un poco extensa y con mínimos errores, pero está bien desarrollada y es atrapante.Saludos!!.



  • No había leído "Reliquias de Tabernero", me llamó la atención el vocabulario ameno y contextualizado al igual que las referencias al juego a lo largo de la historia, gracias por compartir.

    Bienvenido !



  • Felicitaciones! Yo estoy en proceso tambien jaja. Muy linda historia


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