¿Las perdiste?



  • ¿Las perdiste?

    Les cuento la historia

    Todo comenzó un día domingo, esos días en los cuales las personas dejan de existir. Volvía a mi casa a la noche en un colectivo destartalado bostezando esperando a bajar. Me dormí, pero instintivamente me desperté justo al llegar a mi parada, trastabillando me baje de la porquería de colectivo, todo estaba oscuro. No había nadie, las luces de la calle parpadeaban, al frente estaba el cañaveral, siempre que lo miraba recordaba lo que había padecido. Con miedo seguí caminando mientras sudaba y escuchaba el ruido tenebroso del viento silbante chocando contra las cañas. Llegue al portón de mi casa, toque el timbre, nadie contesto. Que raro mi madre me dijo que no saldría.

    Recordé haber puesto las llaves en mi bolsillo trasero junto con mi boleto capicúa del colectivo, palpé el bolsillo, no había nada. Sentí un escalofrío, se apagaron las luces de la calle, busque desesperado intentando encontrar las malditas llaves. De repente escuche el ruido de estas, que provenían del oscuro y tenebroso cañaveral, cada vez el ruido se intensificaba. Sentí una mano helada sobre mi hombro y una voz ronca, la cual dijo: ¿Las perdiste?

    Las palabras resonaron en mi mente, de repente mi piel se erizo, quede en shock. Mi corazón latía rápidamente, pero mi cuerpo no respondía, quede congelado con mis recuerdos.
    Fue hace unos 10 años, cuando era muy pequeño, el calor abundaba, cualquier mínimo esfuerzo estresaba y hacia enojar a cualquier persona.

    Mi madre me había mandado a comprar tortillas para poder desayunar, fui corriendo a pesar del calor, era muy idiota e hiperactivo. Cuando volvía a mi casa con la bolsa de lo que había comprado en mi brazo colgando, me tope con mi vecina, la cual siempre me hacia burlas y hacia sentirme mal. Agustina se llamaba, un nombre muy común. Era demasiado blanca, coqueta, y agrandada, su altura era exagerada comparada con su edad, tenia 8 años. Cuando me vio, vino gritando con una voz demasiado chillona, me empujo, las tortillas se cayeron al barro, mi madre me iba a retar por eso. Explote, vi caída sus llaves, las agarre y las arroje con todas mis fuerzas al cañaveral, y fue cuando le dije: ¿Las perdiste?.

    Agustina me pego una cachetada se fue corriendo mientras lloraba, fue cuando desapareció entre el cañaveral, fue la ultima vez que la vi, hasta hoy…
    Sentí un dolor que me saco de mis pensamientos, clavo sus uñas fuerte en mi hombro, mire de reojo, y a pesar del dolor y la oscuridad pude notar que sus uñas tenían el mismo color que cuando desapareció. Me di vuelta, no pude ver su cara, escuche su voz diciendo una y otra vez las mismas palabras con las que arroje sus llaves, fue en cuestión de segundos cuando vi como se desprendía de sus manos y volaban hasta el cañaveral mi llavero. Agustina me pego una cachetada, y se fue corriendo al mismísimo lugar donde desapareció soltando una risa malévola, mientras vociferaba: Ve a buscarlas, ten cuidado de desaparecer. Fui corriendo, mientras temblaba del miedo.

    Me desperté, aparecí en el hospital no recordaba nada después de entrar y mover las primeras cañas, sentí un intenso dolor en mi cuerpo, eche un vistazo, en mi torso rezaba: ¿Las perdiste? y una flecha indicando hacia abajo, fue cuando me di cuenta que mis piernas faltaban…



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  • Es un lindo texto. Está bien redactado y se usa un vocabulario ameno. ¿Lo escribiste vos? Pregunto porque vi el mismo en una página de Taringa.

    Gracias por compartirlo, saludos.



  • Muy buen relato, me gusto mucho. Si es tuyo te felicito, sino gracias por compartirlo 😛



  • **Muy interesante y entretenida la historia che… Me gustó.

    Una pregunta la hiciste vos?**



  • Muy buena historia, me atrapó bastante. Lo que menos iba a imaginar era que había perdido las piernas



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