Las crónicas de Magantur



  • Las crónicas de Magantur

    Las cenizas tapaban los tenues rayos del Sol, que en vano atinaban a acariciar la tierra. La ciudad se sumía en un caos absoluto. Arghal fue la primera en caer. Miles y miles de personas murieron unos instantes luego de la explosión. El llamado del Rey no tardó en llegar. Poco a poco los soldados que conformábamos el alto consejo nos reunimos en los jardines del palacio. Muchos decidieron dejar a sus familias para poder acudir allí. La cara de preocupación se notaba en cada uno de los soldados que acudían a la reunión. A mi edad, solo podía pensar en las generaciones más jóvenes que debían atravesar por una experiencia tan triste y dolorosa como la que estábamos viviendo.
    En mis setenta años de vida, jamás presencié una noche tan fría y oscura como aquella. Las estrellas parecían haberse extinguido en el vasto cielo sobre nuestras cabezas, y la única luz que se vislumbraba era la de la lava aproximándose lentamente desde el horizonte hacia Banderbill, arrasando con todo a su paso.
    El último soldado del consejo había arribado. Antes de que éste pudiera atar a su caballo, un sirviente del Rey nos dió la orden de ingresar al salón del trono. Una larga mesa se extendía a lo largo de la habitación, casi separándola en dos. De un lado, nos encontrábamos todos los soldados del consejo. Del otro, se podía observar al Rey en su trono, pálido y exhausto, acompañado por la Reina, a quien se le notaban los ojos rojos, y con una mirada perdida, como si de un llanto sin fín se tratase. Parecía que el Rey no había dormido ni un minuto desde el comienzo del gran cataclismo. La mesa, por su parte, se encontraba llena de distintos objetos que jamás había visto, a excepción de uno. Todos nos quedamos en silencio unos minutos. La primera persona en hablar sólo podía ser el Rey, y así fue. Lentamente y acompañando con sus brazos a su débil cuerpo, el Rey se puso de pie.
    “Arghal, ha caido. Ya nada puede detener el avance de esta gran catástrofe, pero en estos momentos de desesperación, es cuando un Rey debe demostrar que se debe a su pueblo. El demonio contra el que hemos luchado durante tantos siglos, ha dejado esta tierra. Se nos ha informado que muchos de sus súbditos se dirigen en este momento hacía el interior de magma, con motivos desconocidos. Los soldados sobrevivientes se encuentran evacuando a los últimos súbditos de la ciudad. Las murallas no serán suficientes para detener el río de lava que se avecina. Todos los magos que acudieron a mi llamado, han sido desplegados en la Muralla Este. Convertirán hasta su última gota de energía vital en maná para conjurar un escudo que pueda defender a la ciudad el tiempo suficiente para que todos evacúen. Pero ustedes, nobles sirvientes, tendrán una última tarea diferente a la de ellos. Lo que pueden ver en esta sala, son todas las reliquias que han permanecido por generaciones a resguardo de la familia Real. Cada miembro del consejo real aquí presente, recibirá una de ellas. Deben mantenerlas a salvo. Escóndanlas en los lugares más recónditos de estas tierras. Asegurense que perduren para cuando la humanidad resurja de las cenizas. No miren atrás. No titubeen. El único final llega cuando ya no hay esperanza, y la esperanza, es lo que distingue a estas tropas. Yo he decidido quedarme aquí hasta el final. Si alguien ha de caer con este reino, seré yo, pero no sin antes haberlo dado todo para salvar hasta el último de nuestros súbditos.”
    El Rey fue llamándonos uno por uno, entregándonos una de las reliquias que se encontraban en aquel salón. Los recuerdos me inundaban sin parar. La gema sagrada que alguna vez salvé, fue la primera en pasar a manos de uno de los miembros del consejo, quien rápidamente se retiró en un viaje sin destino. Luego, el Rey levantó de la mesa un sello mágico, tallado en un ornamento de oro puro. Los magos que en ese momento se encontraban defendiendo las murallas, se habían reunido previamente para guardar en este sello todos los conocimientos sobre la magia que se conocían hasta ese entonces. Mi hermano de armas Sir Herjer fue el designado para esconderlo en el sitio que él creyera que sería el más adecuado. Nuestras miradas se cruzaron, sin mediar palabras. Sabíamos que esa sería la última vez que nos veríamos, pero no había tiempo para un adiós. Y así el Rey fue entregando una por una las reliquias, hasta que llegó mi turno. El arco de Orión, tallado en una madera fina que jamás había visto, opacando al tejo, y con un hermoso color verde con detalles en violeta. Poco fue lo que me dijo el Rey sobre este arco, cuando debí marchar con la misma misión que el resto de mis amigos y compañeros del ejército. Tomé uno de los caballos del establo, y abandoné el palacio real. Toda mi historia quedaba atrás. Toda mi familia, todo lo que amaba. Me quedé paralizado por instante. La gran barrera que los magos habían formado en la muralla este era tan alta que ni un dragón volando podría atravesarla. A su lado, lo que en algún momento fueron los campos de entrenamiento para todos nosotros en nuestros comienzos, convertidos en fosas comunes que emanaban olor a putrefacción y carne quemada. La ciudad se asemejaba al desierto del sur. Ya todos habían sido evacuados a excepción de unos pocos, que buscaban aferrarse a sus pertenencias como si todo esto se solucionara en cuestión de días y pudieran volver a sus vidas normales. No, ya nada sería como antes. Abandoné la ciudad de Banderbill, solo podía escuchar el galopar de mi caballo, y las explosiones que se producían en el volcán, una tras otra.
    Dos semanas pasaron hasta que logré llegar a Nix. Mi cuerpo se encontraba débil. Mis víveres se agotaron días atrás, y no había forma de conseguir más. Ullathorpe también había caído con el avance de la lava, y no era más que un cráter que se asemejaba a la entrada al infierno. Todas las casas de Nix se habían derrumbado a causa de los terremotos. Montañas de escombros se esparcían a lo largo de lo que alguna vez fue la ciudad de pescadores.

    Me desperté en un lugar húmedo y oscuro. Pude escuchar varias voces a mi alrededor. Una voz familiar. Arnol está a mi lado. Él es uno de mis tantos aprendices. El destino nos ha encerrado aquí, en el mismo lugar donde le enseñé el arte del combate y la estrategia junto a las arañas gigantes, cuando él era apenas un joven con grandes aspiraciones. Tras mi arribo a Nix caí desmayado cerca de lo que alguna vez fue el muelle de la ciudad. Un pequeño grupo de sobrevivientes se había atrincherado en las profundidades de las catacumbas, y hasta aquí fui traído a duras penas por ellos. No puedo hacer más que observarlos entrar y salir de las catacumbas. Planean reparar una de las barcas abandonadas en el mar de Nix, y partir hacia una isla al sur. Mis piernas ya no se mueven, sé que no podré acompañarlos. Utilicé mis últimos suspiros para hacer que Arnol escriba por mí el final de estas crónicas. Este es el final de mi camino, pero no de mi misión. El arco de Orión y las palabras del Rey fueron transferidos a Arnol. Sé que él podrá completar lo que yo no pude.
    Mi cuerpo ya no se mueve, mi alma sí.
    Mi cuerpo ya no se mueve, la esperanza sí.
    Mi cuerpo ya no se mueve, el futuro sí.
    Mi cuerpo ya no se mueve.

    Descansa en paz Magantur.
    Larga vida al Rey.
    Tu querido aprendiz, Arnol.

    Las crónicas de Magantur es la etapa previa para una miniserie de videos de Rol que estoy preparando. Todo tomará referencias de la historia oficial, por lo que es muy recomendado leerla también.

    La gema sagrada: https://youtu.be/DZf8dyv7gMw
    Historia de tierras del sur oficial: https://wiki.tierrasdelsur.cc/historia_TDS2
    Trailer de Nace un héroe: https://youtu.be/5vaeMhXFte4

    La aventura continúa en Nace un héroe, próximamente.



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    YO CUANDO SALGA EL VIDEO DE ROL



  • @Magantur Genial ! me entretuve leyendo y me quedé con ganas de más ! ! Gracias por el aporte ! !



  • se crea a magantur en esta versión y le caga la historia

    Me gusto, me atrapo, bien escrita. Estuvo a la altura de tu renombre literario


  • ⚖️ Balance TDS ⚖️ MOD

    Muy buena historia, me súper atrapó (la leía escuchando música acordé a la historia). Espero ver cómo continúa 😊



  • @Josemaa dijo en Las crónicas de Magantur:

    se crea a magantur en esta versión y le caga la historia

    To be continued...


  • Comisión de Rol Team Manager

    Muy buena!



  • Gracias a todos por los buenos comentarios 😊



  • Magantur siempre muere, hasta en tus propios relatos.



  • @Herjer dijo en Las crónicas de Magantur:

    Magantur siempre muere, hasta en tus propios relatos.

    Pero despues de dejar la vida para que salgas corriendo y guardes tu barbara 100 y 100



  • Actualizado con el link al trailer de Nace un héroe



  • Pulgarcito para arriba. Muy bueno!



  • @Magantur dijo en Las crónicas de Magantur:

    Actualizado con el link al trailer de Nace un héroe

    ASI TOY
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