"Érase una vez…" relatos completos [DIDRAKUS; ganador]



  • Érase una vez, en un lugar tan pero tan frío al norte la niña más hermosa del mundo. Estaba congelada, sin vida, pero era hermosa. Ella reposaba en el infranqueable hielo polar que se había creado en una cavidad gigantesca y él la visitaba invierno tras invierno.
    Fue ya hace muchos años que Kugfar surcaba las aguas polares con sus mercenarios y su hija lo acompañaba. Si bien la muchacha tenía sus aposentos lejos del peligro todas las temporadas se apasionaba por acompañar a su padre en los asaltos de invierno. Era una niña de cabello rubio rizado y ojos color almendra, de unos diez años de edad. Su madre había muerto al dar a luz y es por ello que su nombre era el mismo. Entre tantas escaramuzas un desafortunado día su navío fue asaltado por Legionarios y una flecha tuvo por destino el corazón de la pequeña Liz. El mundo se detuvo, cuando su padre llegó a destino ya nada se podía hacer. Rápidamente concluyó el combate y tomó un bote del navío, lo dejó caer al agua helada y, junto a Liz, comenzo a remar mar adentro.
    No podía respirar, el frío estaba congelando sus pulmones. Tampoco podía ver, porque la ventisca secaba sus ojos. Diez horas habían trascurrido desde que huyó de la contienda con su hija, con una idea descabellada pero egoísta. Kugfar tenía otro interés antes que la venganza, había enloquecido en un segundo, todo su mundo se derrumbó con una pesadilla instantánea, un momento que el no hubiera deseado ni para su peor enemigo. Acercó el bote a la orilla de arena volcánica negra, y tomó en brazos el cuerpo sin vida de la niña, de un saltó cayó a la superficie y comenzo a caminar. Era un lugar remoto, desértico, y blanco.
    El pirata avanzó con paso incesable pese al dolor de su corazón y llegó al antiguo Golem de hielo. Una criatura que quien sabe hace cuantos miles de años habría muerto, pero que estaba intacto. Su cuerpo no se había descongelado o esparcido, incluso sus ojos conservaban vividez. Los sabios le habían enseñado de niño que esto se debía al agua que caía por detrás de él, la cual lo congelaba constantemente. Kugfar rezaba porque esto fuera cierto, el quería congelar la imagen de Liz para siempre, o al menos hasta dar con algún hechicero o un lunático que le diga como despertarla. Su vida había dejado de ser la de un Corsario, su vida ahora estaba enfocada en retomar la de su hija, sin importar el precio.
    Tomó a la niña y recogió su cabello, la beso en la frente y la depositó en una de las manos gigantes de la criatura, por donde se deslizaba un pequeño curso de agua que caía de la montaña que esta tras sus espaldas. Observó todo el proceso, fueron dos días completos que Kugfar mantuvo su estoicismo, quizás dejando su humanidad ir, o quizás despidiendose. El nunca había imaginado que su batalla más difícil iba a ser una en la cual no podría combatir.
    **Lo cierto es que desde aquel día, todos los inviernos, hay un Pirata de nombre Kugfar que surca los mares para dar con su hija, Liz, para pedirle que lo espere un año más mientras sigue el rastro de alguna forma de devolverle la vida.

    FIN.**



  • **Muy buen relato, por lo general empiezo a leer imaginandome que se acerca una pelea o una guerra pero no necesitaste de eso para atraparnos hasta el final. Felicidades por el primer puesto!

    ! Me hiciste acordar a la historia de Senna y Lucian, aunque no tienen nada que ver jajaja**



  • **Jajajaj si, ayer cuando me dijiste la busqué también! Aunque juego mucho Lol se poco del Lore.

    Cuando la terminé de escribir pense a Kugfar como el Doctor frío de Batman y me desmoralizó un poco jajajaj, pero después me terminó de gustar y la mandé.

    La tuya es brillante también, mucho más trabajada. Esta buscaba eso que remarcaste, enganchar desde lo no tradicional.

    un abrazo maese!**


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