[Manantial del Exilio] Cap I: Migajas para el Concejal



  • Manantial del Exilio

    Su mano agarrada del timón era su único agarre a la vida. Pero no evitaba olvidarse de ella por temor. Aún teniendo las penumbras frente a él, recibiendo los embates de las lluvias mas feroces jamás vistas, tenía cosas por hacer. El día se había tornado de un gris de aspecto celestial, casi divino. El sol se encontraba escamullido entre las nubes. Su cuerpo recaía sobre su bolsa de arpillera, pero su mirada sólida hacia adelante miraba con deseo y tranquilidad. Rodeándolo, un océano interminable.

    Capítulo I: Migajas para el Concejal (Momento III)

    Una habitación pulcra, soberbia, plagada de cuadros que esbozaban un linaje milenario. Su respiración rasposa acompañaba el silencio que se veía interrumpido por el sonido de las chispas del fuego que se hayaba en una suerte de estufa. De vez un cuando se movía, haciendo chirriar su majestuoso sillón real. El sillón había sido regalo de Ethernir Theos, en agradecimiento a su gran esfuerzo décadas atrás. Maonte se hayaba una vez mas solo. Encerrado. Pero esta vez, el mismo cerró su prisión.
    Muchos hablaron de Maonte en el pasado. Era ahora un ser irreconocible. Desprolijo, el pelo enmarañado, barba de meses y un nervioso tic que lo hacía mover la cabeza de costado rápidamente. Su cuerpo demacrado, consumido por los años y el alcohol hacían de el un sujeto de imagen poco confiable. Pero Maonte era uno de los hombres mas ágiles y capaces que la historia pudo ver. Pero no solo eso, Maonte era también un hábil hombre de negocios, de buen corazón. Esos que ya no abundan por allí.
    El conocía bien su destino, y mientras miraba con aprecio el sillón que Ethernir le había dado, exhaló un suspiro de tranquilidad, de una rendición con honor, dignidad y paz. Primero fue el ruido de hojas secas quebrándose entre la tranquilidad del pueblo, y luego algunas voces, de las cuáles una le era mas que familiar. Fuertes y repetidos golpes a la puerta forzaron a Maonte a levantarse lentamente y caminar hacia ella con la paz que tan solo el podía mantener en esos momentos.

    -¡Abre la puerta, maldito!
    -¡Vamos! Sal Maonte, pedazo de estiércol, abre la puerta.
    -¿Acaso quieres que incendiemos lo último que te queda? Vamos Maonte, abre la puerta. Seamos amigos. - la voz se tornó tranquila y sarcástica.

    Lentamente, Maonte quitó la cadena, y comenzó a abrir la puerta. Abruptamente fué empujada desde afuera, lanzando a Maonte al piso, quién tosía y miraba a los increpadores. Entre ellos estaba el siempre sarcástico Kristopher Xantel. Un repugnante aristócrata, ex capitán del Ejército Real.

    Kristopher - Maonte, Maonte. ¿Qué haces allí tirado? Podrías mantener un poco la elegancia, ¿no crees? Vamos, sentémonos a beber algo. Espero que mis compañeros no te molesten.
    Acompañando a Kristopher se encontraban dos de sus mas cobardes lacayos, Leveron de Arghäl y Moltrain Coczner. Se abrieron paso pateando y arrojando al suelo todo lo que alcanzasen. Maonte permanecía tumbado en el suelo, apoyada su espalda contra la pared.
    Kristopher - Menudo sillón, ¿no creen muchachos? No ha sido ni mas ni menos que un regalo de… -gesticula humorísticamente- ¡Ethernir Theos!
    Maonte (esforzándose para hablar) - Ya han hecho de este viejo un loco perseguido por todos. ¿A qué vienes?
    Kristopher - Solo pasaba a saludar. Mis amigos yo estábamos de paso a la taberna, ¿sabes que allí se celebrará el nuevo ascenso del rey? Estarán todos. -esboza una sonrisa.
    Maonte (levantándose) - ¿Qué has hecho con él? -su voz parecía quebrarse.
    Kristohper - Viejo, viejo, podría no responder o mentir para que mantegas la calma, pero seré honesto y diré que ha sufrido un accidente, ¿qué les parece muchachos? -mira a sus lacayos.
    Leveron - Jaja, mira su expresión. ¿Qué pasa, anciano? Deberías haber visto su expresión, era algo como: "¡Oh no, por favor, no lo hagas, déjanos ir!".
    Kristopher - Ya basta cabrón, el viejo ha perdido a su hermano y tu aquí mofándote, vaya nuevo Concejal! -reía.
    Maonte (sumido en dolorosa tranquilidad) - ¿Qué has hecho con el? ¿Qué ha sucedido con Marianné y los niños? -su voz se quebraba hacia el final.
    Kristopher - ¿Me haces los honor Leveron?
    Leveron - No, no, dejemos que Molt se ocupe. Vamos hermano, cuéntalo de nuevo. - mirando con goce a Moltrain.
    Moltrain - ¿Verdad que fué divertido? - voltea y mira hacia Maonte - Deberías ir a buscarlos al acantilado, aunque posiblemente Ethernir sea ahora carnada en venta para los pescadores de Nix. Sin embargo, si sirve para tu tranquilidad, Marianné y los niños fueron arrojados desde el acantilado menor. Es posible que estén con vida, es posible que no, ¿quién sabe? Quizás quieras ir a echar un vistazo.
    Maonte estaba ahora desquiciado de locura y sufrimiento. Era tan fuerte la pena que había tomado control de él, que su llanto no emitía sonido alguno. Era solo su boca abierta y su pecho retorciéndose de dolor. Arrodillado y agarrándose de los pelos, se dejo caer hacia el costado. Kristopher se acercó, pero su rostro ya no era sarcástico. Rapado, con cicatrices en su cara y cuerpo, robusto, y una expresión casi primitiva, brotó en un ataque de ira, levantando a Maonte de los pelos:
    Kristopher - ¡Maldito viejo cobarde y débil! - gritó cegado por la ira, dejando inmutados a Leveron y Moltrain. Comenzó a golpearlo, Maonte no pudo mas que recibir golpe tras golpe, para terminar recibiendo el impacto de un busto de cemento que Kristopher tomó de una repisa y arrojó a su rostro luego de la golpearlo.
    Kristopher - Deberías haber huído cuando tuviste la oportunidad, como toda esa camada de cobardes moralistas. El poder, Maonte, el poder es lo único que nos hace hombres. Has vivido tanto tiempo y no has aprendido nada. - Se detuvo pensativo, y volteó abruptamente hacia donde yacía el lastimado hombre, le propinó una patada mas en el rostro con una ira indescriptible, que se vió automáticamente apaciguada a los segundos.
    Kristopher - Vamos. - caminó hacia la puerta, le siguieron Leveron y Moltrain, aún callados. Antes de salir, Kristopher estiró sus brazos hacia el cielo, sonriendo. Una nueva era había llegado, y lo único que quedaba por delante de el, eran fortunas dignas de los dioses mas avariciosos.

    Las horas pasaron, Maonte había perdido mucha sangre, pero sus heridas ya estaban secándose. Lo que estaba sucediendo era algo difuso, que no podía tomar sentido en su cabeza. Lidiaba por entender. Sabían las cosas que habían pasado, las cosas que estaban ocurriendo y se hacía una idea de lo que depararía el futuro. Pero aún así había muchos cabos sin atar. Toda una trama oscurecida por secretos, y al parecer una cortina montada por grandes esferas de poderosos. Esto tan solo era un indicio, un detalle entre tantos. Ethernir Theos se hayaba muerto, convertido ahora en carnada. Un destino no menos horripilante habían sufrido su mujer e hijos. Entre el aturdimiento de la golpiza y por haber estado inconsciente en el suelo durante horas, las hojas secas se quebraban nuevamente por pasos. Se percató que el sol comenzaba a entrar por debajo de la puerta. Allí por ese pequeño espacio entre la puerta y el suelo, y los rayos se veían interferidos por lo que parecía ser alguien acercándose nuevamente hacia él. Sus párpados cayeron nuevamente.

    (Continuará)


  • Administrador

    Me gustó muchisimo, el relato es tuyo? Estoy sorprendida. Impecable forma de relatar, diálogos, atrapante, espero sigas escribiendo!



  • Si, es mío de hace unos años, 2009, 2010, no recuerdo



  • Realmente me sorprendió tu relato, es muy atrapante. Muy buena historia, la verdad no tengo de nada de que quejarme. Increíble.



  • Me alegra, me alegra, es bastante viejo, lo encontré divagando en un pendrive… Quizás lo siga, todavía recuerdo la historia que tenía en mente para escribir jeje



  • Que relato atrapante es. Verdaderamente me gusto, y si es posible continualo porque es muy atrapante



  • Bueno… si gustó le voy a dar una chance y lo voy a seguir. La verdad no pensé que fuese algo tan interesante jaja Gracias 🙂


  • Banned

    La verdad me encantó. Muy buena la imagen de Maonte en silencio, que lo único que se escuchaba eran las chispas y la silla que rechinaba 🙂 !
    No es demasiado descriptivo, pero es lo justo y necesario para poder imaginarte la escena. El diálogo también esta buenísimo, la manera en la que lo relatas, re atrapante.
    Posta seguí escribiendo !


  • Banned

    Muy buen Relato, leo muy pocos de los que suben aca, este lo empeze y lo termine :$

    Saludos y Suerte en la continuacion!



  • Hoy a la noche me siento a escribir entonces jaja



  • Genial, muy atrapante, de esos relatos que logran captar la atención y te hacen ir imaginándote lo que vas leyendo, saludos!


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