¡La gran hazaña!



  • Tuve que hacer un "cuento" para el colegio, y con 2 amigos intentamos hacer algo parecido, y lo primero que se nos ocurrió fue algo relativo a las drogas, el cuento es para llorar un poco..
    No está basado en hechos reales, pero lo hicimos nosotros en word a medida que inventabamos algo.

    Autores:
    • Greta B.
    • Camila B.
    • Jeremías D.

    Título: "La gran hazaña" -
    En fin el cuento deja para que se den cuenta que la vida tiene muchos cambios, pero que hay que superarlos. Si él era pobre y los padres eran alcohólicos e histéricos, la única solución fue drogarse y al conocer a un grupo de personas de su edad salió a robar y demás. Terminó siendo rico, empresario y con esposa y una hija.
    El cuento en sí no está bien narrado ya que mezclamos algunos tiempos, y el título es un poco exagerado. Hay confusiones en los tiempos verbales, y esto nos había tomado dos días, en total como más de 8 horas en organizarnos e idear más cosas.

    Cuento; "la gran hazaña".

    Todo comenzó en mi infancia, entrar al jardín de niños y sentir la negación en las miradas de mis compañeros hacia a mí. Ser el último elegido cuando se formaban equipos de fútbol; sentir que los recreos iban a ser lo más esperado de un niño, lo cual no era mi caso. Aunque en el instituto lo pasaba mal, sabía que en casa no me iba a ir mejor…
    La única persona que me valoraba era mi difunto abuelo; recuerdo esos días en que los gigantes rayos del sol brillaban y eso no le impedía que salga con la sonrisa de su rostro. Me pasaba a buscar en su humilde bicicleta; al instante de abrir la puerta lograba percibir el olor de esas ricas salsas que preparaba con tanto amor para mí. Las tardes completas las pasábamos jugando a nuestros juegos favoritos, era inevitable no jugar al estanciero y el truco, pero me molestaba que no me enseñara las señas. La noche siempre tuvo un aspecto tenebroso, pero para mí era mucho más que eso. Cuando las agujas del reloj rodeaban las diez, sentía los pasos furiosos de mi madre discutiendo con mi padre al bajar del auto. Yo podía intuir que los estados de ánimo de mi madre eran producidos por el estado de alcoholismo de mi padre, así concluían cada uno de mis días.
    En este momento ya tengo 16 años, pasaron muchas cosas… A medida que crecía mi padre se volvía más alcohólico, y mamá más odiosa por las noches sin explicaciones de mi papá.
    En el colegio no me va bien, nadie me quiere salvo mi mejor amigo. Lucas Flores. Creo que es el único ser con el que voy codo a codo, aunque sufra, sé que va a haber un hombro amigo y ese era él. A las consecuencias de mis cambios de mal humor, mi inexplicable controlamiento bipolar y mis actos violentos fue la perdida de mi compinche Lucas, él no soportó que yo me autodestruyera con mis pensamientos sobre mis papás y ese fue mi error… desahogarme con él.
    A fin de año comencé una nueva junta con los amigos de mi primo Marcos. Había que admitir que no era de la mejor influencia, por sus aspectos cualquiera podría describirlos como un par de sinvergüenzas. Yo creo que mi madre me mataría al verme con esa nueva parranda. Se acercaba la fecha de mi cumpleaños Diciembre 27, y no tenía idea a quien invitar… ya que con los de la escuela no me llevaba bien y ni hablar del curso. Solamente podría invitar a una sola persona, Lucas. No tenía muchas opciones así que recurrí a mi primo y a su grupo; ya venía venir la reacción de mi madre al ver a esta junta que había formado en el verano, pero me sorprendió de todo lo contrario. Lucas fue el de la mala reacción, no se sentía para nada cómodo cuando mis nuevos amigos lo miraban de forma indiferente por su ropa, y sus actitudes completamente distintas a la de ellos. Lo miraban como una especie de bicho raro, tenía sus motivos para sentirse como se sintió. A transcurrir los meses la junta se desarrollaba con más frecuencia ya que nos juntábamos la playa de Mar del Plata. Una tarde de verano, cuando el sol empezó a bajar y se aproximaba la noche pude notar que en ellos había algo raro, ya que uno de ellos al darme vuelta se encontraba fumando, y este me ofreció una seca. Automáticamente reaccioné de una manera negativa hacia esta oferta. Desde allí, comencé a poner los límites entre mi relación con ellos, abrir mi camino y distanciarme de este grupo.
    Fines de Febrero, ya estaba preparándome para el año que me venia. Cursaba 5to Naturales en la escuela I.P.E.M Nº 279 y sabía que no iba a resultar para nada fácil conforme a mi situación en casa.
    Pasaban los días, las noches, las tardes sin nada que hacer. A la noche anterior de mi inicio de clases me preocupaba la nuevas figuras que me iba a encontrar en el aula; nuevos profesores; nuevos desafíos.
    A las 6.55 de la mañana ya comenzaron a invadirme los miedos con tan solo imaginarme mi entrada a ese instituto que me estuvo torturando durante toda mi adolescencia en él. Para mi sorpresa, a la entrada me tope con Nicolás, aquel amigo del verano. Me informo que los demás también se incluyeron en el colegio junto a el, y que iban a transcurrir 6to año Sociales. Ya no me sentía tan solo como lo esperaba. Al compartir recreos, almuerzos, eventos y actos escolares pude notar mi irresponsabilidad al faltar a clases sin permiso de mi madre, a las tardanzas del recreo e ingresos, falsificaciones de firmas. Mi rendimiento académico comenzó descender, y ya no le ponía el mismo empeño como siempre lo había hecho otros años. Mi madre, siempre tan ausente para mi que no tuve otro remedio que arreglármelas solo. ¿Mi padre? Sólo lo cruzaba cuando volvía de la escuela, a la noche nunca lo saludaba antes descansar e irme a dormir por el simple hecho que el mismo, no pasaba sus noches con nosotros y es algo que comenzó a molestarme y decidí averiguarlo por mi cuenta ya que mi madre no lo hacía por miedo a lo que le llegara esperar.
    Un fin de semana largo, decidí concretar mi investigación, siguiendo los pasos desde temprano de mi padre. Como de costumbre luego de cenar le dijo a mi madre
    “Vuelvo tarde, no me esperes. Viene Carlos y nos vamos al pool.”
    Al acto, sacó su auto Peugeot gris y comenzó su marcha hacia el “pool”. Rápidamente fui a buscar a la parte trasera de mi patio por mi bicicleta, emprendí mi persecución hasta un bar desconocido donde ingreso mi viejo. Encapuchado dejé la bici contra un árbol sin cadena alguna, y me mandé al bar decidido. Perdí rastro de él, no lo encontraba ni por la barra de tragos ni las mesas, sólo me quedaba investigar el baño, al abrir la puerta justo el salía encarando a la barra, acompañado por una joven mujer.
    No tuve mejor idea que sentarme en una de las mesas individuales que se encontraban junto a la ventana que daba para la calle, el mozo me trajo un par de tragos con lo que me alcanzó lo justo y necesario para pagarlos. Me quedé lo suficiente observándolos… viendo cómo le era infiel a mi madre. Le coqueteaba en el oído, y por lo que observé le pagó unos cuantos tragos incluso llegó a besarla. En ese momento, hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia… me retiré del bar totalmente angustiado y en busca de una ayuda, alguien con quién desahogarme.
    Al instante reaccioné por medio segundo, y lo llame a Nico mi última esperanza:

    • ¿Hola?
    • Nico, habla José...
    • Master, sí decime ¿qué pasa?
    • Mi viejo le mete los cuernos a mi vieja, lo acabo ver con otra mina.
    • Naaaaaaaa ¿me estás jodiendo? Qué bajón, ¿y vos como te sentís?
    • ¿Y cómo me puedo sentir? No puedo creer que sea tan basura así, con todo lo que le da mi vieja el le viene hacer esto, me siento destruido.
    • Para capo, ¿En dónde andas? Estoy con todos los pibes del negro.
    • No sé bien, bancame que veo el cartel, lo seguí a un bar desconocido a ver… la calle es Sarmiento y la altura 100-200.
    • Ahí vamos en moto amigo, tenemos la solución para vos.
    • dale hermano, los espero acá… abrazo.
    • dale dale.
      No tenía más remedio que esperar a que llegaran mis amigos, ¿Qué mas podía hacer? No paraba de pensar cual era la solución y como reaccionaria mi mama ante todo esto. A llegar los pibes, me subí a la moto de Pedro y nos fuimos todos a un barrio el cual se encontraba una plaza bastante dejada. Al llegar, dejamos las motos en el cordón de la calle y nos fuimos debajo de unos árboles justamente en unos bancos que se encontraban allí. Nico comenzó a consolarme con palabras que podía llegar a esperar de un buen amigo, y a todo eso le agregó algo que me hizo dudar un par de veces
      “No te perturbes más José, anestésiate de este dolor”
      ¿Qué quiso decir con todo esto? ¿Anestésiate de este dolor? Me pregunté. En una de esas, Pedro lo ví envolviendo una envoltura en forma de caramelo al instante pidió fuego y lo encendió. Le dio una seca, y me dijo “Esto te va a hacer olvidar lo que acabas de vivir”. Y ahí comenzó mis problemas, los verdaderos problemas…
      La única solución que tuve fue drogarme, la cuál mi mamá no sabía de esto y yo no tenia conciencia de lo que hacia. Cuando volvía de la escuela mi mamá me calentaba la comida, y yo ponía la mesa con sus tenedores, cuchillos, vasos, platos y servilletas…
      En una de esas…
    • ¡José Martinez! ¿Ordenaste tu habitación? (En tono de voz nerviosa)
    • Sí mamá, ya hice todo lo que tenía que hacer. (Desde el lavadero)
      Quise hacer todo lo posible para que mi mamá no se enterara de mi adicción…
      Mi problema con las drogas empezó a volverse costumbre para mí, incluso en la escuela íbamos con los chicos al baño, al fondo y la última puerta era donde pasaba lo inesperado. Como siempre, había un botón en la escuela y así fue como se agregó mi nuevo problema.
      A la salida del colegio al día siguiente, me informaron que me iban a expulsar por sospecho de drogas. A mamá se lo comentaron antes que a mí.
      Llegué a casa, y ví a Jésica (mamá) tirada en los altos yuyos del jardín como adormecida, y mi padre, el viejo Jorge llorando desconsoladamente. De inmediato corrí hacia ellos.
    • ¿Qué pasó papi?
    • Tu mamá dejó esta carta con una flor.
    • A ver. – le pasan la carta –

    La cuál decía:
    “Querido hijo:
    Cuando leas esta carta sabrás que yo ya no estaré aquí. Quería que supieras lo cansada que estaba y lo mal que me sentía al enterarme que te drogabas. Tu padre es alcohólico, y siempre tuvimos esas discusiones que no había un día que no pasara ya que fumaba y tomaba mucho alcohol. Espero que entiendas mi situación, te amaré por siempre.Jésica Guerrero.”

    Yo sinceramente no lo pude creer, entender que mi mamá se haya suicidado por mi culpa…
    Al pasar esto llamé al hospital para que vinieran por mi mamá por si la podían recuperar. Ella tenía una enorme bala en su pierna izquierda.

    • Cuando se presentaron los médicos la llevaron urgente, pero no pudieron lograr resucitarla. -
      ¡No puede ser, todo me sigue saliendo mal!
      Desde ahora en más voy a estudiar y terminar el secundario. No todas mis notas son sobresalientes, pero tendría que mejorar…
    • ¡Hijo!
    • Padre, voy a estudiar, y sacarte de ese estado que andas.
    • ¿Cómo lo harás hijo?
    • No te preocupes por mí papá.

    -El padre de él se tuvo que jubilar debido a su vejez. La cuál quedó todo en manos de su hijo. José tuvo que salir a robar para poder conseguir plata y después de eso hacerle estudios a Jorge, y a él mismo para terminar con las drogas que lo estaban matando. Él no tuvo esas intenciones, pero no podía conseguirlo de otra forma. Estuvo robando prácticamente 2 años seguidos hasta que le pareció suficiente. Nunca lo descubrieron, entonces aprovechaba para robarles a las personas millonarias. José iba al colegio a la mañana, así que robaba por la noche. –

    Llegó la hora de egresarme, y me sentí muy mal con un dolor profundo en mi corazón, ya que nadie de mi familia podía asistir. Así fue como me egresé y fui de inmediato a la capital de Buenos Aires para averiguar sobre los dos estudios.
    Me notificaron que las operaciones salían alrededor de $2.000, acepté. Por las noches al robar, fui a parar a la mansión de Jim Carrey, un empresario muy rico.

    Con la plata que junté, pude pagar el viaje de estudio y los dos análisis. Tras pasar meses internado mi padre, pudo recuperarse, y yo tomando pastillas por día también.

    Al terminar la secundaria conocí a una mujer joven llamada María Eugenia, con un buen aspecto. Nos enamoramos y nos pusimos de novios. Luego de varios meses, ¡ella se dio cuenta que era un ladrón! Y esa fue la razón de la separación.

    También por esto tuve una reunión con Jim, el cuál me hice muy amigo en poco tiempo. Me ofreció un trabajo como ayudante de empresario, y acepté alegremente.
    Al pasar los días nos fuimos conociendo más, y me olvidé de mis viejos amigos que me llevaron por el mal camino.
    La relación con éste empresario fue más que de trabajo. Empezamos a concurrir juntos a las fiestas, cumpleaños y demás cosas.
    Mi ex novia al enterarse del cambio de vida que tuve, decidió volver a encontrarme y lograr hacer una conexión. Me sentí muy feliz por lo sucedido.

    Luego de varios años, me junté con Eugenia y en mi trabajo fue ascendido a empresario. Mi vida comenzó a mejorar bastante, pero con un pequeño defecto…
    Papá ya estaba mal, y no resistió más el golpe del interior de su corazón, llegando a su fin.
    ¡Fue un bajón importante, pero lo pude superar gracias al consuelo de mi novia y mi gran amigo!

    Terminé casándome con Eugenia, la boda fue lo más bello que viví en toda mi vida; pude encontrar más luz que oscuridad en mi interior. Ella me devolvió la vida de alguna forma sobrenatural, y yo sabía que era la mujer indicada, no debía dejarla ir bajo ninguna circunstancia.

    Pasaron 2 años, tuve una hermosa hija llamada Milagros; su nombre lo elegí yo ya que la vida me dio tantas cosas y esto fue una luz.
    Con Eugenia nos iba muy bien en nuestros respectivos empleos, ella de psicóloga y yo empresario.. Gracias a esto pudimos mantener nuestra familia en momentos lindos, y terminamos siendo una de las pocas familias más ricas de Mar del Plata con Jim Carrey.
    Fin.

    “La vida tiene una vuelta de tuerca más, y siempre todo vuelve.”



  • **Muy buen relato, la ortografía y la puntuación espectacular, te felicito!
    El relato te lleva, y te atrapa. Después de la muerte de la madre, cómo que terminaste el cuento muy obligado, muy forzado. Más allá de esa pequeñez, te felicito y me gustó mucho, espero poder deleitarme con más narraciones tuyas!

    Saludos.**


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