Que sucedio…[2ª parte] [ Historias y Leyendas]



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    ! Lean ese antes si no no van a entender NADA xD.

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    Después de aquella fatal experiencia, mi interés no fue otro con el paso de los años que olvidar tal noche, pero dentro de mí hay algo que me empujo a escribir la experiencia vivida y a la vez esta mi curiosidad por saber que sucedió…
    Mi interés por saber algo más comenzó hace un par de años cuando decidí acercarme por el hospital de nuevo. De mis compañeros de trabajo ya no quedaban ninguno y de personal de centro apenas quedaba alguno conocido, pero ni tenía confianza con ellos y ni sabía como comenzar esta historia que me había buscado.
    Me acerque a la cafetería del centro pero tampoco tuve suerte, al final decidí por abandonar el centro, me sentía ridículo, eso si, al salir no pude evitar girar mi mirada hacía los sótanos donde un escalofrió me recorrió la espalda.
    Al cabo de un par de meses y casualidades de la vida, eran las fiestas de mí barrio y se realizaba un campeonato de cartas, allí me encontré con uno de mis antiguos compañeros, exactamente este era uno de los que relevo el turno al día siguiente de la experiencia, después de el campeonato estuvimos tomando unas copas y por fin me decidí a sacarle el tema.
    -Perdona que te lo pregunte, ¿pero después de aquella noche que pasó?
    -La verdad es que no quería tocar el tema, pero yo tenía la misma pregunta para ti.
    -Me refiero a si no volvió a pasar nada ninguna otra noche.
    -Veras,después de aquella noche, tuvimos una reunión en la empresa, donde el jefe nos intento convencer para que no tocásemos demasiado el tema y lo olvidásemos lo antes posible, la verdad es que había un poco de confusión y temor en el servicio, por lo que opto por cambiarnos a otros servicios y meter a gente nueva.
    Allí se quedo todo, tal y como habíamos empezado. Lo más sencillo tal vez fuese olvidar, pero mí curiosidad cada vez me roía mas dentro de la cabeza, pero no sabía por donde empezar.
    En una despedida de soltero, coincidí con un enfermero del hospital que comenzó a trabajar un par de años después de lo sucedido, mi interés era tal que le pregunte si conocía la historia, sin llegar a comentarle en ningún momento que yo era uno de los involucrados en dicha historia.
    -¿Que si conozco la historia?, a veces la usábamos para reírnos un rato con alguna gracia cuando alguien tenía que bajar a los vestuarios. Pero a una de mis compañeras le sucedió algo en los vestuarios una vez, no sabemos a ciencia acierta que fue exactamente pero desde aquello dejo el servicio y nosotros de hacer bromitas con el tema, de hecho los vestuarios los cerraron.
    La sangre se me helo al escuchar sus palabras, había otra persona que tal vez hubiera visto algo, tenía una sensación de no estar solo en esta historia, era una sensación de temor por una parte, pero a su vez de alivio.
    -¿Sabes como dar con esa compañera?
    -No, han pasado muchos años,¿Por qué estas tan interesado?
    -Me gustan estos temas, si supieras como dar con esa persona te lo agradecería enormemente.
    -Ese tipo de incidencias posiblemente las tengan recogidas en dirección, pero ha pasado mucho tiempo y dudo que te las den.
    Al día siguiente, allí me encontraba de nuevo junto a la entrada del centro.
    -Buenas, ¿sigue trabajando Pedro Martinez?
    -Perdón..
    -Hace unos cuantos años era el responsable de seguridad del centro.
    -No me suena, espere un momento y pregunto.
    Al de un rato se presento con un hombre de avanzada edad.
    -Dígame caballero, que deseaba
    -Vera venia preguntando por Pedro Martinez,¿le suena..?
    -Si, por supuesto, pero hace ya años que se jubilo.Ya lo siento
    -Gracias.
    Mis esperanzas cada vez a eran menos y se desvanecían.
    -Perdón…
    -¿si?
    -¿Usted lleva aquí muchos años?
    -unos 40 años caballero.
    -Vera me gustaría preguntarle si no es molestia sobre una historia que sucedió en los ochenta.
    -dígame.
    -Le suena una historia de una desaparición de un vigilante en los vestuarios de enfermería.
    -Por supuesto, fue el corrillo durante unos años, ¿que quiere saber?
    Mis nervios comenzaban hacer apto de presencia.
    -¿Y le suena por casualidad otra historia similar un año después con una enfermera?
    -Si por supuesto, yo estaba esa noche de guardia.
    El corazón no me daba de sí.
    -¿A donde quiere ir a parar?
    -Vera, yo soy uno de los vigilantes que trabaje en el turno de aquella noche.
    -¿Usted?
    -Si, me encantaría si podría ser, que me facilitaría cualquier dato sobre lo que sucedió con la enfermera. Necesito saber algo más sobre lo que sucedió, se lo agradecería muchísimo.
    -No tengo ningún inconveniente en decirle lo que se.
    -Muchísimas gracias de nuevo.
    -Aquella noche como ya le he dicho estaba de guardia, por aquel entonces me dedicaba casi de recadista, sube esto, vete a por lo otro, en fin ya sabe…
    Seria sobre las tres de la madrugada cuando recibimos una llamada de la planta tres, una anciana de la habitación 550 había desaparecido, no sabían donde se encontraba. Las enfermeras estaban fuera de sí, no sabían don de se había podido meter la paciente, todos las buscaban, incluso seguridad, recuerdo que eran dos enfermeras y dos ATS, una de las enfermeras no se encontraba allí por que debía a ver bajado a los vestuarios a por tabaco, y lo recuerdo perfectamente por que más tarde la subieron sin conocimiento.
    -¿Y la anciana?
    -La anciana apareció creo recordar en algún vestuario.
    -¿Sabe por un casual si podría a ver algún informe sobre aquella noche, o el nombre de la enfermera?
    -La enfermera tenía un nombre muy habitual, creo recordar que era Isabel tal vez, no estoy seguro, han pasado muchos años.
    Miro a su alrededor y cuando estuvo seguro de que nadie nos escuchaba ni miraba, me dijo..
    -Mire yo no se nada ni le he dicho nada, pero si tiene paciencia podría intentar ver si hay algún informe sobre aquella noche.
    -No sabe cuanto se lo agradezco.
    -Déjeme un numero de teléfono y si consigo algo ya le llamare.
    No se si por curiosidad, aburrimiento, o que, pero aquel hombre parecía interesado en ayudarme y yo no se lo iba a impedir.
    Paso una semana hasta que recibí la llamada tan esperada.
    -¿Hola?
    -Si, dígame..
    -He encontrado algo que creo que le pueda interesar.
    -Bien, ¿donde quiere quedar?
    -Que le parece en Santurtzi, en la plaza,¿lo conoce?
    -Por supuesto
    -No le parezca mal pero estoy pasando un mal momento, no me interprete mal, pero si me pudiera dar algo de dinero se lo agradecería como usted me va agradecer mí información.
    Dios mío, al final era por dinero, pero al fin y al cabo a mí lo que me interesaba era algún dato para llegar a algún sitio.
    -¿Cuánto?
    -Si no le importa traiga 1000 €, yo me he jugado mí puesto, no crea que me ha sido sencillo recoger estos datos.
    -De acuerdo, le prometo que si la información lo vale le llevare el dinero.
    Esto se parecía más a una película de espías que a la realidad.A mí el dinero era lo de menos, me interesaba algún dato y tenía la ilusión de que el celador me la consiguiera.
    -Después de reencontrarnos dimos una vuelta por el puerto.
    _¿Ha traído el dinero?
    -Si, primero me gustaría saber que es lo que me ha conseguido.
    -Un informe, redactado por el director del centro al día siguiente y con los nombres de los presentes.Son fotocopias y si se las enseña a alguien le puedo asegurar de que yo no le conozco ni se quien es.
    -No se preocupe
    Sin pensarlo le di el dinero inocentemente y tan rápido se lo di como desapareció. En aquel momento no me atreví a leerlo y espere a llegar a casa para abrirlo.
    Una vez en casa abrí el documento y decía lo siguiente.
    Parte de incidencias:
    La noche del 5 de enero de 1985, realizan el turno de guardia en la planta 5, las enfermeras Isabel Rodríguez García y Mónica Guerrero Tovar, y las ATS, Verónica y Alejandra, sobre las 1,30, reciben una llamada de habitaciones, concretamente de la 550, donde se encuentran la paciente Mertxe González y Miren Azpeitia, asisten a dicha habitación y se encuentran que falta una de las pacientes, es Mertxe, en ese momento comienza una búsqueda que acaba a las 5,30, donde dicha paciente es encontrada en uno de los vestuarios del centro, sito en el sotano.Debido a circunstancias que aún desconocemos una de las enfermeras, Isabel, entra en un estado de shock y es dada de baja.
    Todavía recuerdo como se me quedo la piel en cuanto acabe leer el informe, pero había una hoja más, estaba escrito en rotulador y era supuestamente la dirección de dicha enfermera, el corazón no daba más de sí, había una esperanza de volver atrás y saber al menos que sucedió aquel día.
    Dos días tuvieron que pasar para decidirme a probar suerte y verificar la dirección que me facilitaron.
    Allí estaba yo, plantado en el numero 2 de Rodríguez arias, las manos me temblaban pero saque fuerzas y valor para llamar al timbre.
    -¿si?
    -Hola buenas, ¿Isabel?
    -si,¿Quién es?
    No sabía por donde empezar, todo era muy complejo, pero era mi última oportunidad, no perdía nada.
    -Vera soy un compañero de trabajo del hospital y me gustaría preguntarle unas dudas que tengo de un caso que le sucedió en los ochenta.
    -¿Quién es?
    -ya se que le resultara extraño, pero necesito que me saque de dudas de un caso que le sucedió en esa época.
    -Váyase por favor
    -pero…
    -váyase
    La moral se me cayo por los suelos, pero tampoco podía insistir más, me había presentado ante una persona que no conocía de nada y encima la estaba pidiendo que me daría información sobre un caso que posiblemente quisiera olvidar. Pero tenía que gastar mi último cartucho.
    -ya se que le puede resultar un poco agresivo mi forma de presentación, pero quiero decirle que yo estuve implicado en un caso similar al suyo y necesito respuestas, de verdad que me ayudaría mucho, le agradecería enormemente que me prestara unos minutos de su tiempo, de verdad.
    -Un silencio eterno.
    -Váyase por favor.
    -Por favor es muy importante para mí, solo le pido unos minutos , por favor.
    De nuevo un silencio eterno.
    Hay un quiosco enfrente suyo, espereme hay.¿como se llama?
    -Jo…
    Sentí como mí cuerpo asimilaba la adrenalina que suministraban mis hormonas.
    -Gracias muchas gracias.
    Allí estaba media hora después, una señora la cual aparentaba más de lo que me hubiera imaginado, miro a su alrededor y se acerco a mí.
    -¿Jo..?
    Si soy yo.
    Era un encuentro un tanto agresivo, ninguno de los dos sabíamos del otro, pero en cambio guardamos algo que nos unía, en este caso una historia.
    -vayamos paseando
    -Gracias por darme un minuto
    -¿Quién es usted?
    -¿Ha escuchado usted alguna vez lo que sucedió en el hospital , sobre unos vigilantes en los vestuarios de enfermería?
    -si
    -yo soy uno de los involucrados.
    En ese momento me dirigió la mirada fijamente, sus mirada era fría, imponía.
    -¿Qué es lo que quiere de mí?
    -Vera en un principio determine que no quería saber nada de lo que sucedió, pero al cabo de los años tengo una necesidad de saber que paso realmente o al menos aclarar mi mente un poco, aunque dentro de mí hay algo que me dice que debería olvidarme del tema.
    -¿Quiere tomar algo?
    -No, gracias.
    -Subamos a casa.
    Al menos parecía que me había ganado su confianza, pero la notaba un tanto distante y desconfiada.
    Subimos a su casa, tenía las persianas cerradas y todas las luces de la casa encendidas, su aspecto ante la luz era aun más demacrado de lo que creí haber visto en la calle.
    -siéntese,¿Qué quiere tomar?
    -nada de verdad

    • se sentó en frente mío y por primera vez me miro fijamente a los ojos y me dijo…
      -¿Qué sucedió…?
      Esa pregunta ya me la habían mencionado determinadas veces pero en este caso me veía obligado a contestar. No se cuanto tiempo paso, pero en ningún momento me quito su mirada fría y clavada a mis labios, estaba tan interesada en mi historia como yo con la suya.
      En cuanto acabe mí historia se quedo pensando y me miro fijamente, en ese momento comenzó a llorar.
      -¿se encuentra bien?
      Me sentía culpable por remover todo de nuevo, pero con miedo de que todo acabase aquí.
      -¿quiere que me vaya, tal vez desee que venga otro día?
      -Perdome, no, no, quédese.
      Saco un cigarro, espiro varias veces sin decir palabra y seguía con la mirada perdida, yo ya no sabía como actuar. Por fin parecía que se decidió a hablar.
      -Usted ha sido sincero conmigo y quiero corresponderle de la misma forma.
      -Ya no recuerdo exactamente el día, era el turno de noche, si recuerdo que era un viernes, en planta solo recibíamos dos o tres llamadas de habitaciones por noche, esa noche, la primera llamada la tuvimos a las 1,30, lo recuerdo como si hubiera pasado ayer, era la habitación 550, abrí la puerta, y me encontré con que faltaba una de nuestras pacientes, Mertxe con demencia senil, no olvidare su nombre, la otra paciente era una anciana que tenía otro tanto de lo mismo y no se la podía por tanto preguntar nada, entre en los vestuarios de la habitación y no estaba, salí al pasillo y no había nadie. Me apresure a donde mis compañeras y las comente lo sucedido, después de una media hora no conseguimos encontrarla, decidimos llamar a seguridad y que nos ayudaran a buscarla. No se que hora sería, solo recuerdo que me quede sin el maldito tabaco, baje a vestuarios a recoger un paquete que tenía en taquilla, entre y recuerdo que la luz no funcioba, instintivamente me dirigí a oscuras a mí taquilla, por los nervios tal vez no me percate en un principio, pero ahora se que allí había alguien, sentado en el banco del fondo, pero mi cabeza en ese momento estaba en la búsqueda de la señora Mertxe, es cierto, sabía que alguien había allí, pero mi mayor preocupación en ese momento era encontrar a la señora Mertxe,coji el tabaco y me dirigí hacía la puerta, pero esta se cerro como si una corriente de aire la hubiese empujado con fuerza, me encontré a oscuras, llegue a la manilla pero parecía estar atascada, comencé a preocuparme, y recordé esa sensación que tuve al entrar, no se como explicarlo pero se que alguien había allí.
      -¿recordaste en algún momento la historia del vigilante?
      -No, la verdad es que no, no me atreví a dirigir la mirada hacía atrás, mi interés no era otro que la de salir de allí, después de un forceo inútil, oí unos pasos fuera y fue cuando me decidí, a pedir ayuda.
      -Por favor hay alguien ahí, me he quedado atascada, ábrame.
      La manilla comenzó a girar, pero no conseguían abrir.
      De repente una voz que no me era desconocida.
      -¿Isabel eres tú?
      -Si, ábreme por favor.
      Me resultaba familiar pero no llegaba a acertar quien era, mi único interés era salir de allí.
      No se abre.
      -Pide ayuda por favor.
      Tranquila, el quiere que vayas con el.
      Todavía recuerdo aquellas palabras, mi cuerpo se quedo paralizado, es como si un hielo recorriese tú columna vertebral por dentro.
      -Por favor sacadme de aquí
      Me encontraba en un estado fuera de si, y no era para menos.
      -Isabel, no tengas miedo, el quiere que le ayudes.
      Fue entonces cuando reconocí aquella voz.
      -¿Mertxe?.
      -Si, dime Isabel.
      No era muy coherente hablar con una persona que durante años da síntomas de demencia senil, pero en esos instantes mis necesidades pasaban por salir de allí lo más rápido posible.
      -Por favor busque ayuda, llame a mis compañeras.
      -No tengas miedo Isabel, tu ayuda esta detrás de ti, quiere hablarte pero no puede, ayúdale Isabel.
      Mi cabeza daba vueltas estaba apunto de desvanecerme, mis piernas flaqueaban por los nervios y ya no podían aguantar mi peso, me desvanecí, pero puedo asegurar y no me preguntes por que, pero se que allí, detrás mío, había alguien.
      Después desperté en una de las habitaciones de mí planta, allí estaban mis compañeras de otro turno.
      -¿Qué tal estas Isabel?
      Estaba confusa, no sabía a ciencia acierta que me había sucedido y tarde en reaccionar.
      ¿Qué ha pasado?
      -Te encontraron en vestuarios desvanecida.
      -¿La señora Mertxe?
      -Tranquila, la encontraron en unos vestuarios peinándose, ya sabes que la falta un poco de regadío en la cabeza.
      Estaba confusa.
      -¿quieres que te llevemos a casa?
      -Si gracias.
      Recogí mis cosas y salí al pasillo, no sin antes ir a la 550, abrí la puerta, allí estaba la señora Mertxe tumbada y mirando al vacío del techo.
      Me acerque y la mire.
      ¿Mertxe, que tal esta?
      Me miro y sonrió, pero como es habitual no dijo nada.
      Me quede mirándola, estaba confusa, no sabía distinguir en ese momento que había sido la realidad y la ficción. Me dirigí hacía la puerta.
      -Debiste ayudarle, el necesita ayuda.
      Me quede paralizada, hasta entonces tenia mis dudas, pero ahora sabia que todo había sucedido, me gire y allí estaba la señora Mertxe, sentada en la cama y mirándome fijamente, como si de pronto hubiera recobrado la memoria, salí de la habitación y me fui para siempre de allí, no sin antes escuchar a la señora Mertxe.
      -No te vayas, tarde o temprano volverá, ayúdale ahora.
      -Desde entonces, salí de allí para no volver nunca más.
      -¿Qué crees que sucedió?
      -no lo se, y sinceramente no me interesa.
      Nos quedamos mirándonos, en silencio, hasta aquí había llegado y aquí se había acabado la historia, al final tal y como había entrado, sin ninguna respuesta.
      Después de aquello, supe que en realidad tal vez no hubiera respuestas y sin más había que dejar estar las cosas.

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    Espero que les guste, a mi me encanta leer historias como estas a esta hora xD :P.


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